La victoria del PT brasileño
Por Niko Schvartz
Ya en la noche del domingo los corresponsales transmitían que «el gran triunfador de estos comicios fue el izquierdista Partido de los Trabajadores, que consolidó victorias ya aguardadas y sorprendió con otras inesperadas». En el otro extremo se consolidó el derechista Partido del Frente Liberal (PFL), que buscará pasarle la cuenta al gobierno que comparte con el PSDB del presidente Fernando Henrique Cardoso y el centrista PMDB, que aparecieron desdibujados en la contienda. Esta marca cierto desplazamiento del electorado hacia los extremos del marco político.
San Pablo, Río, Porto Alegre, Belo Horizonte
Sin duda la elección en la capital bandeirante focalizaba las expectativas, y sus resultados fueron emblemáticos. La notoria adhesión popular que acompaña a Marta Suplicy la ubicó al tope con cerca del 40%, distanciada del desprestigiado ex prefeito Paulo Maluf, con quien disputará la segunda vuelta, y del candidato del presidente, Gerardo Alekmin. Fue precisamente la conquista de la prefeitura (alcaldía) de San Pablo, unida a la de Porto Alegre, la que catapultó a nivel nacional al PT en las elecciones de 1989, el mismo año de la caída del muro de Berlín. En aquella oportunidad quien ocupó la sede del Parque Ibirapoera en nombre del PT fue Luiza Erundina, que ahora (luego de sus disensos con la dirección de dicho partido) compitió que el Partido Socialista y logró un 10% de sufragios. Si los votos de izquierda se hubieran sumado, el segundo turno habría estado de más. Esto es decisivo, no sólo en esta elección sino también en las presidenciales, porque alude a la unidad, el entendimiento y la concertación entre todas las fuerzas de izquierda.
En Río de Janeiro, las previsiones daban por segura la reelección en el primer turno del actual titular Luiz Paulo Conde, del PFL. Pero deberá competir con Benedita Silva, del PT, la negra favelada actual vicegobernadora del estado de Rio de Janeiro. La disputa entre los candidatos del PT y del PFL en segunda vuelta se reproduce en Recife (capital del estado de Pernambuco) y en Curitiba (capital de Paraná).
En Porto Alegre, capital de nuestros vecinos de Rio Grande do Sul, el PT llegó a la cabeza por cuarta vez consecutiva. Aquí también inició su ciclo de victorias en 1989, con Olivio Dutra, que ahora ascendió a la gobernación del estado. El actual prefeito Raúl Pont cederá su lugar a Tarso Genro. Porto Alegre es ejemplo, y no sólo en Brasil, de aplicación de un presupuesto participativo y de actuación coordinada de todas las fuerzas de izquierda en el gobierno municipal.
En Belo Horizonte (capital de Minas Gerais, gobernada por Itamar Franco, firme opositor al gobierno) la reelección del socialista Celio de Castro se basa en la unión de todas las fuerzas de izquierda tras su candidatura.
Sorpresas varias
También hubo sorpresas, decíamos. En el estado nordestino de Sergipe, el candidato del PT, diputado federal Marcelo Deda, ganaba en primera vuelta en Aracajú, la capital, con más del 50% de los votos.
Segunda sorpresa: en Fortaleza, capital del también nordestino estado de Ceará, era una fija el actual alcalde Juraci Magallanes, del PFL. Pero aparte de no ganar en primera vuelta, entró detrás del izquierdista Inacio Arruda, del PC do B.
Tercera: siguiendo el recorrido por el nordeste en Natal, capital de Rio Grande do Norte, triunfó la socialista Wilma María de Farias.
Incluso en Salvador de Bahía, feudo de una figura clave del gobierno como el presidente del Congreso, Antonio Carlos Magallanes, su ahijado vio esfumarse la posibilidad de ganar de primera y deberá enfrentar al candidato del PT.
Más cambios en el mapa
Afinando el registro (aún incompleto, desde luego) de los avances significativos logrados por la izquierda, debemos añadir a los arriba anotados:
a) el PT lideró en las capitales estaduales de Belem (estado de Pará), Río Branco (estado de Acre, cuna de Chico Mendes, donde es muy sólida su implantación), y Goiania (estado de Goiás);
b) el Partido Socialista (PSB) hizo lo propio en Macapá (estado de Amapá), Maceió (estado de Alagoas, feudo de Collor, el ex presidente condenado por corrupto y que fracasó en su intento de postularse por San Pablo), además de Natal (RG do Norte);
c) el Partido Democrático Trabalhista (PDT) de Leonel Brizola, vence en Sao Luiz (Maranhâo, zona de influencia del ex presidente Sarney) y Porto Velho (Roraima).
Entre las razones del avance de la izquierda se destacan su oposición decidida a la política del gobierno en el plano económico y social, y su conducta ética, unida a la denuncia de los gruesos actos de corrupción que enlodaron a los sectores gobernistas.
Proyección al 2002
En su II Congreso, efectuado en noviembre pasado en Belo Horizonte, el PT había priorizado dos objetivos, enlazados entre sí: las elecciones municipales, con la esperanza de convertirse en la fuerza de mayor crecimiento en el país; y la revivificación del proceso de unidad de todas las fuerzas de izquierda, proyectándola a la lucha unida contra la política del gobierno y a la gestación de una candidatura única de la izquierda para las futuras elecciones presidenciales. Esto es lo que está pasando a primer plano, hasta el decisivo segundo turno del día 29, y después. El PT sale fortalecido y según Lula «llegará al poder con victorias en las principales gobernaciones y en la presidencia». Todo dependerá de los compromisos, programas y acuerdos que se logren de ahora en adelante. Según el lider histórico del PT, «para 2002 será preciso reunir un amplio acuerdo político». Ahí está la clave.
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