La guerra en Irak dominará la agenda de la nueva legislatura

Los demócratas asumieron control del Congreso de EEUU

El presidente republicano George W. Bush tendrá que lidiar durante los dos últimos años de su segundo mandato con un Congreso controlado por la oposición, que dispondrá, por primera vez en 12 años, de una mayoría en la Cámara de Repre- sentantes y en el Senado, aunque sólo por un voto en la Cámara Alta.

Después de una oración, la primera mujer en asumir la presidencia de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, juramentó a los 435 miembros de la cámara baja, mientras el vicepresidente Dick Cheney, en su calidad de presidente del Senado, hizo lo propio con los miembros del otro hemiciclo.

«En esta cámara quizás pertenezcamos a partidos diferentes, pero servimos a un solo país», declaró Pelosi, de 66 años.

Como prioridades, los demócratas fijaron su agenda para las 100 primeras horas de la nueva legislatura en temas domésticos, como el aumento del sueldo mínimo, la reducción de las tasas de interés sobre los préstamos para estudiantes y la apertura de negociaciones para reducir el costo de los medicamentos.

La guerra en Irak, donde murieron cerca de 3.000 soldados estadounidenses desde abril de 2003, dominará la nueva legislatura, como lo adelantó el influyente senador Joseph Biden, que ya anunció 12 audiencias sobre la situación en el país árabe y llamó a declarar a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice.

En su calidad de comandante en jefe, el presidente Bush debe anunciar en los próximos días un importante cambio de la política estadounidense en Irak, que podría prever el envío de 9.000 a 40.000 soldados suplementarios, según medios estadounidenses. El aumento del número de soldados podría constituir el primer gran choque con los demócratas, en cuyas filas varios congresistas piden una retirada de los soldados en un plazo de un año.

Tras su victoria en las elecciones del 7 de noviembre, varios demócratas prometieron reformar la ley de inmigración que había quedado bloqueada el año pasado en el Congreso a raíz de la oposición de los republicanos de la Cámara de Representantes.

El jefe de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, así como otros legisladores ­como el senador Ted Kennedy­, se comprometió a aprobar antes de las presidenciales una ley que fortalezca el control de la frontera y abra el camino hacia la regularización de millones de indocumentados.

Por ahora, los demócratas no incluyeron la reforma migratoria en su agenda, a pesar de la presión de la comunidad hispana y el respaldo que ofreció el propio Bush, quien aboga desde hace más de dos años por la creación de un programa temporal que regularice a los trabajadores extranjeros. Para lograr la aprobación de la reforma, la comunidad hispana, la minoría más importante del país, con 43 millones de personas, confía en el mayor peso adquirido por sus representantes en el Congreso en esta legislatura, donde dispondrá de 26 representantes (+1) y tres senadores.

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