América Latina 2006: el año de la izquierda
LA ESTRUCTURA de los partidos y su gravitación en la sociedad también se modificó sustancialmente. Viejos partidos tradicionales se han hundido y pasaron a primer plano nuevas fuerzas políticas y sociales.
La unidad de la izquierda
Factor decisivo de estas victorias ha sido la unidad de las fuerzas de izquierda. Es un rasgo común que asume formas muy diversificadas. Algunos analistas y/o partidarios del antiguo statu quo exhiben su desconcierto ante este hecho, y pretenden negar la esencia común de los nuevos gobiernos de izquierda, que estriba en la afirmación de la democracia, su profundización y extensión en toda la dimensión imaginable, la aplicación de políticas sociales que tiendan a reducir la pobreza y las inequidades, la vigencia plena de los DDHH, la integración latinoamericana, vislumbrando en el horizonte otro tipo de sociedad, más justa, humana y solidaria.
En su conjunto el continente está viviendo un nuevo momento histórico, en una lucha a brazo partido de las fuerzas populares contra el poder del gran capital y del monopolio mediático, como se demostró en las últimas elecciones.
Las últimas victorias
Empecemos con los últimos dos meses. En Brasil en el segundo turno del 29 de octubre es reelecto Lula con 58 millones de votos y 60,83%. Hay una progresión constante de los votos del candidato del PT y una regresión de los votos por Alckmin, un hecho inédito. El resultado es función directa de las políticas sociales y de la lucha contra el hambre, llevadas por el presidente al ámbito internacional, junto a la promoción de una política exterior independiente y al corte de amarras con el FMI.
En Nicaragua, en las elecciones del 5 de noviembre volvió el FSLN al gobierno que había conquistado por la revolución del 19 de julio de 1979, renovado en las elecciones de 1984 y perdido en los comicios posteriores.
En Ecuador, el 26 de noviembre triunfa en segundo turno Rafael Correa con la coalición Alianza País y 56,67% de los votos frente al magnate bananero Álvaro Noboa. Correa ha planteado la recuperación de la riqueza petrolera, sacar a EEUU de la base de Manta y elevar el bono solidario a los sectores pobres.
En Venezuela el 3 de diciembre Chávez logra la reelección con 63%, en progresión constante a través de 4 elecciones. Gana en los 23 estados, incluso Zulia, donde era gobernador el opositor Manuel Rosales. AD y Copei, que se repartían el poder desde el Pacto del Punto Fijo de 1958, desaparecieron de la escena.
El potencial acumulado
Pasando ahora a comienzos del año, el 15 de enero la candidata socialista Michelle Bachelet derrotó en segunda vuelta con 53,5% a la suma de los votos del millonario Sebastián Pineda y a los restos del pinochetismo encarnados en Joaquín Lavín.
El 22 de enero asumió Evo Morales en Bolivia tras su victoria espectacular en diciembre 2005 por 54% de los votos, un hecho preñado de significación por su carácter de indígena. Luego el MAS ganó las elecciones a la Constituyente, donde tiene mayoría absoluta (pero no 2/3) y en el plebiscito autonómico venció el NO, contra las aspiraciones secesionistas de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando. Hoy éstas siguen promoviendo la separación del poder central, el cual concretó históricas medidas de nacionalización de los recursos energéticos y de reforma agraria.
En las elecciones del 7 de febrero en Haití el pueblo dio un paso significativo para tomar su destino en manos propias y consagró presidente a René Preval con 51% de los votos, más que los 31 candidatos restantes sumados. La misión de estabilización de la ONU en Haití, Minustah, desempeñó un papel importante en crear un clima de pacificación, que posibilitó la realización de las elecciones, y en brindar ayuda alimenticia y sanitaria.
Estos éxitos se suman a los obtenidos por las fuerzas de izquierda desde comienzos del siglo y milenio: con Lula en Brasil en la elección de 2002; con Tabaré Vázquez en Uruguay el 31 de octubre de 2004, otra verdadera proeza ya que el Frente Amplio reunió en el primer turno más votos que todos los demás partidos juntos sumados a los votos en blanco, anulados y observados; y con Kirchner en Argentina, que se diferencia sustancialmente del período menemista de «relaciones carnales» con EEUU y también del desbarajuste de De la Rúa.
Una comparación con la situación prevaleciente en la década anterior, en plena ofensiva del neoliberalismo, nos muestra que entonces FHCardoso había sido electo para su segundo mandato, Menem iniciaba su último año en la Rosada (con la paridad peso=dólar), Fujimori (hoy fuera del país) entraba en el último año de su gobierno corrupto y el general Hugo Bánzer reprimía a los movimientos sociales bolivianos.
La lucha por la democracia
Volviendo a 2006: en los países donde la izquierda no ganó se produjo un poderoso auge de la lucha democrática.
En Perú, el aprista Alan García derrotó por 52,5% al ex militar de origen indígena Ollanta Humala del PNP al frente de la coalición Unión por el Perú, luego de que ambas dejaran fuera de la troya en el primer turno a la derechista Lourdes Flores. Humala llegó al frente en 14 de los 25 departamentos, arrasó en el sur, en la sierra y en la selva, y logró con sus aliados la mayor bancada en el Parlamento unicameral.
En Colombia, Álvaro Uribe ganó en mayo en primera vuelta con 62,2% de los votos. No obstante, se configuró una poderosa unidad de la izquierda en el Polo Democrático Alternativo, fuerza de relevo para el futuro inmediato, mientras en el gobierno cunde la descomposición por haberse demostrado la conmixtión de los senadores oficialistas con las bandas criminales de los paramilitares y los narcotraficantes.
Las elecciones del 2 de julio en México estuvieron signadas por el fraude. Felipe Calderón asumió el 1º de diciembre en un clima de aguda confrontación, después de que la oposición nucleada en torno a Andrés Manuel López Obrador, del PRD, movilizó durante semanas a millones de personas en todo México. Esta participación de grandes sectores de pueblo en la lucha por la democracia es un distintivo de todo el año en el continente. *
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