El macabro recuento de bajas en Irak
El sitio en la red GlobalSecurity.com, especializado en asuntos militares, dio a conocer un recuento detallado mes por mes de los fallecidos y heridos en este conflicto. En enero de este año murieron 61 soldados, en febrero 53, en marzo 30, en abril 74, en mayo 69, en junio 59, en julio 42, en agosto 65, en setiembre 69, en octubre 106, en noviembre 63 y en diciembre 101.
Las cifras del Pentágono siempre se sitúan por detrás del recuento de otros grupos y organizaciones, ya que no se contabilizan hasta que han sido informadas las familias.
Los fallecidos en los atentados del 9/11 incluyen, además de los de las Torres Gemelas en Nueva York, los 184 que murieron en el ataque contra el Pentágono y los 40 que perecieron en el vuelo United 93, que se estrelló en Pensilvania.
La opinión pública mostró el pasado 7 de noviembre, en las elecciones legislativas, su descontento con el curso de la guerra al castigar electoralmente a Bush y dar la mayoría a los demócratas en la Cámara de Representantes y en el Senado.
Los demócratas siempre han defendido una salida de Irak, algo que los republicanos han considerado una derrota ante el terrorismo global. Actualmente hay en Irak 130.000 soldados estadounidenses.
El presidente Bush, contempla aumentar entre 17.000 y 20.000 el número de soldados norteamericanos en Irak para luchar sobre todo contra la violencia en Bagdad, según reveló The New York Times.
Se trata de una de las alternativas discutidas el pasado jueves por Bush durante una reunión sobre Irak con los más altos responsables de su administración en la hacienda presidencial de Crawford, precisa el diario, que cita a altos funcionarios del Pentágono que se mantuvieron en el anonimato.
La mayoría de esos soldados sería utilizada para recuperar el control de Bagdad, arrasada por la violencia confesional.
«Se trata de utilizarlos para luchar contra la violencia en Bagdad y sus alrededores», declaró al diario un alto funcionario del Pentágono involucrado en la planificación.
Según el diario, el aumento de los efectivos estadounidenses, que actualmente llega a cerca de unos 130.000 militares, podría hacerse entre otras cosas aplazando la partida de dos regimientos de marines desplegados en la provincia de Al-Anbar.
Washington ya anunció que enviará 3.300 soldados a principios de enero a Kuwait en reemplazo de una unidad que fue enviada a Irak, reveló el departamento de Defensa. La segunda brigada de la 82a. división aerotransportada reemplazará una unidad del Cuerpo de Infantería de Marina y estará a disposición del Comando Central (Centcom), que supervisa las operaciones militares estadounidenses en Medio Oriente.
En un informe entregado a principios de diciembre al presidente Bush, el Grupo de Estudios para Irak, copresidido por el ex secretario de Estado James Baker, y el ex congresista demócrata Lee Hamilton, pidió un cambio de estrategia en Irak.
El documento delineó un posible retiro de las tropas estadounidenses de Irak de acá al 2008 y un diálogo directo con Irán y Siria para incluirlos en los intentos estabilizadores de su vecino iraquí.
Sin embargo, Bush ya dejó en claro que no tiene la intención de entablar un diálogo con Damasco y Teherán y que, entre las opciones que estudia, no excluye aumentar el número de soldados desplegados en Irak, a pesar de la posible reprobación de la sociedad estadounidense y de la nueva mayoría parlamentaria demócrata.
Blancos y jóvenes víctimas de los IED
La mayoría de los soldados caídos en el país árabe son blancos, jóvenes y mueren por bombas artesanales de los rebeldes. Los temidos «IED», artefactos explosivos improvisados, representan la primera causa de mortalidad, según un informe del Pentágono conocido en los primeros días del mes.
El 44% de los soldados estadounidenses muertos por el enemigo han sido víctimas de estas bombas artesanales, generalmente fabricadas a partir de un obús de artillería y activadas a distancia o por presión.
Los disparos de armas de fuego -incluidos de los temibles francotiradores cada vez más frecuentes desde 2006- figuran en segunda posición, con menos de un quinto de los decesos.
La gran mayoría de las 568 bajas «fuera de operaciones» se debieron a accidentes (65%), en particular de helicópteros, pero también se cuentan 93 suicidios (16%).
Más de 22 mil soldados resultaron heridos en combate. El ejército carece de estadísticas sobre el número de heridos graves en el plano físico (mutilaciones) o mental (problemas psiquiátricos).
La mayoría de militares muertos servían en el ejército (1.961, un 68%), mientras que un 29% vestía el uniforme del cuerpo de marines, que aunque aporta menos del 15% de los efectivos estadounidenses en Irak se concentra en la provincia rebelde de Al Anbar, foco de insurrección sunita que alberga las ciudades de Faluya y Ramadi.
Esta provincia es la más cruenta para el ejército estadounidense. En ella han perecido 1.066 soldados (más del 35%), según la página de Internet icasualties.org.
La capital iraquí se sitúa justo detrás, con 764 muertes (26%). Después, las cifras disminuyen sensiblemente, a causa de una menor presencia de tropas y una situación más tranquila: 292 en la provincia de Salahaddin, cuna de Saddam Hussein, y 193 en Nínive, donde está ubicada Mosul.
Tan sólo en dos de las 18 provincias iraquíes, Dohuk y Sulaimaniyeh, en el Kurdistán iraquí, no ha caído ningún soldado estadounidense.
El mes más trágico para las tropas norteamericanas fue noviembre de 2004, con 137 muertos, que coincide con el asalto al bastión rebelde de Faluya.
En abril de 2004 murieron sólo dos militares menos. La mayoría de las muertes tuvo lugar en un primer asalto abortado de la ciudad y en combates con el Ejército del Mahdi, la milicia del jefe radical chiita Muqtada Al Sadr.
El ejército estadounidense es joven, lo que se refleja en las bajas sufridas: un 30% de los fallecidos tenía menos de 22 años. Los menores de 25 años suponen el 53% de los muertos, mientras que los mayores de 30 años son sólo el 22%.
Pese a los estereotipos, las minorías étnicas suponen un escaso porcentaje de los fallecidos en Irak. El 74% de los soldados muertos eran blancos, seguidos de hispanos (11%), que suponen un 13% de la población estadounidense, y negros (9,6%), tres puntos porcentuales menos que su proporción en el país.
Y, abrumadoramente, eran hombres. Sólo el 2% eran mujeres. La cifra de mujeres muertas, 60, es sin embargo significativa, pues éstas no forman parte de las unidades de combate, como la infantería, las blindadas o la artillería. No obstante, en ocasiones acompañan a la infantería en operaciones si se las necesita para buscar mujeres iraquíes.
Las mujeres soldado fueron víctimas de ataques contra convoyes o puestos de control, donde sólo ellas pueden cachear a las mujeres iraquíes.
El 6 de diciembre, la comandante Megan McCLung se convirtió en la mujer soldado de mayor graduación muerta en Irak, al fallecer en la explosión de un IED en la provincia de Al Anbar, indican los reportes.
Siete heridos por cada muerto
Por cada soldado estadounidense muerto en Irak, más de siete fueron heridos en combate, según estadísticas reveladas en Estados Unidos. No obstante, en relación a los conflictos anteriores, las posibilidades de supervivencia de los heridos aumentaron fuertemente, fundamental-
mente gracias a cuidados médicos rápidos y mucho mejores, pero también gracias a los nuevos equipamientos de protección y a un mejor control aéreo.
«Durante la Segunda Guerra Mundial, aproximadamente 30% de los soldados estadounidenses heridos en combate murieron», indicó en junio el GAO, una agencia federal de control.
Gracias a los avances médicos, en las operaciones en Irak y Afganistán en los últimos años esta proporción cayó a 3%. Pero muchos de estos heridos vuelven a casa con minusvalías g
raves, como lesiones en el cerebro o miembros amputados, añadió el informe.
La naturaleza del conflicto en Irak también difiere significativamente de las guerras en Vietnam o Corea, donde las fuerzas estadounidenses combatieron contra fuerzas convencionales que estaban bien armadas y altamente motivadas.
Ahora enfrentan una insurgencia también motivada en Irak, pero que ha confiado fuertemente en una sola arma -bombas instaladas en las rutas- para combatir a las tropas estadounidenses.
Aunque algunos de estos artefactos tienen cargas sofisticadas que pueden atravesar las protecciones, la mayoría son explosivos sencillos detonados por control remoto.
El Ejército ha reaccionado instalando equipos quirúrgicos lo más cercanos posibles a las zonas de combate, para tratar, estabilizar y evacuar rápidamente a las tropas heridas.
Las tropas en la zona de combate reciben ahora torniquetes y vendajes hemostáticos, para limitar las pérdidas de sangre, y se les enseña cuándo usarlos y cómo aplicarlos.
Además, los heridos graves son rápidamente evacuados hacia Alemania y luego a Estados Unidos, a bordo de aviones con equipos entrenados en cuidados intensivos.
Hasta el 9 de diciembre, los artefactos explosivos en las rutas habían herido a 11.233 soldados estadounidenses, según las estadísticas de Defense Manpower Data Center.
Los ataques de artillería, con morteros o misiles hirieron a 1.969, mientras que 1.579 soldados sufrieron heridas indirectas, como caída de escombros o pérdida de audición debido a una deflagración, y 1.358 fueron alcanzados por disparos.
Las bombas aéreas lanzadas por fuerzas de la coalición mataron a cinco soldados e hirieron a 663, mientras que los accidentes de aviones o helicópteros dejaron 76 muertos y 39 heridos.
Una menor cantidad de tropas resultó herida por caídas, accidentes en la ruta, granadas o accidentes con paracaídas.
Las estadísticas reflejan también otra realidad de la guerra: que aquellos que derraman sangre en el campo de batalla son jóvenes soldados rasos. Muy pocos son oficiales.
Hasta el 2 de diciembre, más de la mitad de los heridos tenía menos de 24 años; 6.704 tenían menos de 22 años.
Más de 13.800 de los heridos eran soldados rasos, 6.980 suboficiales y solo 1.269 oficiales.
De todos los heridos, casi las tres cuartas partes -15.807- eran blancos, según las estadísticas. Los negros representaban 1.806 y los hispanos 1.328.
La gran mayoría eran hombres. 434 mujeres fueron heridas en acción, según los informes.
«No voy a hacer predicciones sobre cómo será 2007 en Irak, excepto que requerirá de decisiones difíciles y sacrificios adicionales porque el enemigo es despiadado y violento», dijo Bush es una conferencia de prensa en Washington el 20 de diciembre.
En una entrevista con The Washington Post, Bush afirmó por primera vez que Estados Unidos no está ganando la guerra en Irak.
Un sondeo realizado este último mes del año por CNN fue concluyente. El 70% de los estadounidenses desaprueba la política de Bush en Irak. *
Afganistán
El Pentágono informó que desde octubre de 2001, cuando EEUU invadió Afganistán, han muerto en ese país 353 soldados estadounidenses y otros 1.072 sufrieron heridas.
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