Kirchner mantiene la iniciativa
Si así es, él se encargará de su sueño de reformular el mapa político argentino.
¿Tolerará el país, o el sistema político tan fragmentado, un poder bifronte? Esta es una de las dudas.. La senadora es de trayectoria, no es un ersatz (como Isabel frente a su marido, Juan Perón), pero el Presidente terminaría ( siempre que no ocurra un tsunami) con un respaldo sólido, en gran parte ancado al crecimiento económico y a su política frente a la impunidad del pasado.
Está última es desafiada desde la oscuridad. Dos testigos clave para sancionar a represores, Julio López hace más de tres meses y después Luis Gerez, habían desaparecido. Aunque Gerez apareció la noche del viernes, justo después de un fuerte discurso presidencial denunciando los secuestros como parte de la presión por frenar los juicios, queda el convencimiento de que procedieron organizaciones que gozan de protección de algo más que espectros del pasado. Quedó un mensaje mafioso para intimidar a testigos de la nueva ronda de juicios orales contra violadores de derechos humanos.
Sigamos con los K. ¿Dos focos de mando de un matrimonio que se lleva bien? ¿Mantendría, Cristina, el mismo sistema de poder y, como dicen en la oposición, la red de negocios que favorece a amigos entrañables y que en lo básico hoy está en manos del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido?
Voces que saben de qué hablan afirman que la senadora no tiene buenas relaciones con ese ministro. Pero la historia del matrimonio cuenta que siempre, en última instancia, ha sido el varón quien ha definido en cualquier controversia. ¿Con ella en la Rosada sería así?
Al menos dos políticos importantes, el ex ministro de economía Roberto Lavagna y el titular del socialismo, el senador Rubén Giustiniani, le han dicho a este periodista que no creen que haya otro candidato que el actual mandatario. Ambos sostienen que son juegos de distracción a los que no hay que darles mérito alguno. «Se equivocan, no leen bien lo que pasa», responden en los aledaños del Presidente.
Lo efectivo es que 2007 será un año político en el que la macroeconomía mantendría el alto ritmo de crecimiento del último cuatrienio con alguna mejora en la distribución del ingreso, sin reformas estructurales de fondo, sin que se toque el actual regresivo sistema impositivo. Habrá tensiones sociales, porque tanto la CGT como el sindicalismo clasista, que tiene un peso menor pero que se siente cuando hace cosas, reclamarán más incrementos salariales de los que el gobierno pretenderá para su política de ingresos. No son inmanejables, pero por varios meses habrá ruido.
López y más
Regresemos a López y el contexto político. 2007 es el año de los grandes juicios contra los represores de los tiempos del terror. Es posible que las megacausas, esas que involucran a los grandes jerarcas de la dictadura y centenares de militares todavía, por chicanas de procedimientos, pasen para 2008. Pero en marzo los tribunales comenzarán con juicios orales de fuste, sobre todo contra el ex capellán de la policía bonaerense, Christian von Wernich, que fuera confesor del general Ramón Camps, el socio mayor del ex comisario Miguel Etchecolatz.
La Iglesia no dirá nada a favor del sacerdote que torturó y asesinó; son los cargos que le imputan, pero no le gusta que se menee otra vez lo que hicieron los obispos en los tiempos de las sombras. Es un ingrediente que explica los roces entre sectores de la Iglesia con Kirchner, particularmente de monseñor Jorge Bergoglio, un papábile orgulloso.
Los religiosos le ganaron una partida a Kirchner cuando alentaron a uno de los suyos a que hundiera el proyecto reeleccionista del gobernador de Misiones, Carlos Rovira, hoy en el índex del Presidente. Pero Kirchner superó con comodidad la ola que parecía jaquearlo. Ni la Iglesia, que siempre sospecha que el kirchnerismo terminará por abrir caminos a favor del aborto, se convirtió en el corazón de la oposición, ni ésta, salvo algún vientito ocasional, consiguió abroquelarse. La iniciativa opositora duró lo de un lirio.
Como están las cosas, habrá para octubre tres candidatos no oficialistas, amén de intrascendentes: Carlos Menem o de izquierda dura. Kirchner desorienta a los líderes que le disputan el cetro, al estirar hasta julio quién será el candidato del oficialismo. Es como jugar al gato y el ratón.
Lavagna aún sostiene que él aguardará que el oficialismo se defina, pero no es una actitud realista. Su principal aliado, el radicalismo, necesita ordenar sus filas y requiere que, no más allá de marzo, el ministro diga que sí. Un no, que hoy aparece menos probable, sería fatal para el viejo partido que tiene en su seno partidarios de Kirchner y un ala frentista de centro-izquierda con Elisa Carrió, los socialistas y movimientos sociales.
Carrió abrió el juego al socialismo, pero busca aliados por centro-derecha que irritan a los discípulos de Alfredo Palacios. Es un frente en veremos. Para el PS, lo importante es ganar la provincia de Santa Fe, donde lidera una alianza que contiene al ARI, a parte de la UCR y hasta los comunistas. En el socialismo se sienten voces que no hablan duro de Kirchner y menos de cómo leen su proyecto. Hasta en el pequeño PC, el kirchnerismo ha ganado voluntades.
Relación bilateral que requiere acuerdos
El centro-derecha quedaría despejado para el empresario Mauricio Macri. Ahora tiene menos dudas de pelear la presidencial: reuniría el grueso de los votos opositores (Lavagna no levanta en los sondeos) e instalarse como pretendiente fuerte para 2011. Dentro de su coalición Pro, el economista Ricardo López Murphy no se detiene en ir minando cada puente que construyen los que quieren ver a Macri en el distrito porteño y apoyando a Lavagna en el orden nacional, con algún esquema que hoy no se percibe.
El universo de izquierda dura dudosamente encontrará la manera de juntarse ni siquiera para alcanzar cargos legislativos. Habrá muchos pretendientes nacionales y dispersión de sufragios.
Kirchner ha minado la posibilidad de reformar la política, otra promesa incumplida. El hereda lo que sobrevive de la crisis de 2001, y afianzó su poder con autoridad pero juntando todo lo que pudo del peronismo. La renovación es una asignatura pendiente. Dice en voz baja que desea construir cuando termine su mandato en diciembre la corriente de centro-izquierda con su impronta, plural, jura, pero sin acuerdos orgánicos. Los no peronistas deberían aceptar las reglas establecidas. Y desearía, desde el hipotético llano, construir además el espacio de centro-derecha con Macri como testa. ¿El resto?: fuera de la gran liga. Además del desafío ultramontano, el 2006 vio agrietarse la relación argentino-uruguaya. Todos saben por qué. Hay señales buenas de los dos lados y esperanzas de que enero podría ser de alivio. Que se cumpla y felices fiestas. *
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