Utilizaron 200 kilos de explosivos
El alcance de los daños y la potencia de la explosión, que se oyó a varios kilómetros a la redonda, dejan entrever que se utilizó esa cantidad de explosivos, señalaron fuentes próximas a la investigación, citadas por medios de comunicación españoles.
Dichas fuentes no especificaron el tipo de explosivo usado por la organización independentista armada vasca.
Antes de la explosión, varias llamadas anónimas «en nombre de ETA» advirtieron sobre una inminente detonación, con el supuesto objetivo de evitar víctimas.
Dos jóvenes ecuatorianos que se encontraban en el momento de la explosión en el interior de sus coches, en el aparcamiento de la terminal 4, seguían dados por desaparecidos el sábado por la noche.
La policía asegura que la furgoneta Renault Traffic de color granate utilizada en el atentado fue robada probablemente días atrás en el País Vasco español.
Los investigadores examinaban el sábado las grabaciones de las cámaras de seguridad con la esperanza de identificar a los posibles autores del atentado.
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció el sábado que había ordenado «la suspensión de todas las iniciativas para desarrollar» el diálogo con ETA, tras el atentado cometido en el aeropuerto de Madrid. Zapatero expresó su condena «más enérgica» por este atentado, al que calificó de «totalmente incompatible» con el alto el fuego permanente decretado el 22 de marzo por la organización independentista armada vasca.
«En consecuencia, he ordenado la suspensión de todas las iniciativas para desarrollar el diálogo con la banda» armada, añadió Zapatero sin anunciar explícitamente que renunciaba a buscar una solución negociada con los independentistas.
«La condición para el diálogo era y es la voluntad inequívoca de ETA de renunciar a la violencia», insistió, dejando la puerta abierta a un posible diálogo si, «en el futuro», la organización vasca demuestra esa voluntad.
El presidente del gobierno español expresó su «pesar» por las personas afectadas por el atentado con una furgoneta bomba, perpetrado por ETA en el aeropuerto de Barajas, especialmente «para las familias y los amigos de las dos personas que han podido perder la vida».
Rodríguez Zapatero se refería así a los dos hombres de nacionalidad ecuatoriana, actualmente desaparecidos entre los escombros del aparcamiento de la terminal 4 del aeropuerto de Madrid.
«Hoy ha sido un día difícil y muy duro», afirmó al subrayar que «el de hoy, es el paso más equivocado e inútil que han podido dar los terroristas».
El jefe del ejecutivo español -para quien el fin de ETA es la prioridad absoluta de su mandato- había declarado el viernes que «la situación en el País Vasco será mejor dentro de un año». *
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