Continúa el diferendo boliviano por la Constituyente

El diálogo que el presidente izquierdista Evo Morales propuso a dirigentes de las regiones autonomistas sufrió un duro revés luego de que en la Asamblea Constituyente volviera a fracasar un acuerdo sobre el sistema de aprobación de la nueva Carta Magna, causa de la ya crónica crisis política boliviana.

El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, el responsable de articular la cumbre político-regional, sin fecha aún, afirmó que «ya se han franqueado las invitaciones, esperamos tener la mayor adhesión y mayor compromiso para resolver de quienes de verdad quieren resolver de manera estructural los problemas del país».

Sin embargo, voceros del poderoso comité de Santa Cruz, un conglomerado político-empresarial, señalaron que hasta ayer no llegó ninguna invitación de Palacio Quemado, donde funciona la oficina del presidente Morales, y que por ahora es poco probable comenzar la cita prevista. «No hay ninguna invitación», dijo Daniel Castro, portavoz de la entidad.

El líder civil de la pujante Santa Cruz, Germán Antelo, poco antes de iniciar un viaje por los llanos rurales de su provincia, reclamó por el «show mediático» gubernamental sobre el encuentro y lamentó que el escenario convocado para zanjar las divergencias, la Asamblea Constituyente que sesiona en la ciudad de Sucre, no haya cumplido a cabalidad sus funciones.

El diálogo político-regional busca zanjar el conflicto surgido de la demanda de la oposición de que las decisiones en la Asamblea Constituyente se tomen por dos tercios y no por 50% como decidió el oficialismo, y que se incorporen las autonomías regionales en la Ley fundamental.

La protesta opositora llevó a huelgas de hambre y multitudinarios cabildos populares el viernes pasado en cuatro provincias rebeldes del norte, llanos y sur de Bolivia.*

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