La Iglesia oficial china condenó a Juan Pablo II
Pekín, ANSA
La Iglesia oficial China, controlada por el Partido Comunista (PC), condenó ayer por «tener objetivos políticos» la santidad que el Vaticano proclamó para 120 «mártires» católicos, a quienes Pekín acusa de haber sido «imperialistas, violadores y vendedores de opio».
Al cumplirse ayer el aniversario 51 de la proclamación de la República Popular China, que llevó al poder el líder comunista Mao Tse Tung, las relaciones entre este país y el Vaticano se tensaron debido a que el papa Juan Pablo II canonizó a 120 católicos que el Vaticano considera mártires de la fe cristiana y la difusión de esa religión.
El gobierno chino prohíbe la difusión de la Iglesia Católica Apostólica Romana del Vaticano en su territorio.
«Los nombres de los mártires fueron presentados por Taiwan, violando los normales procedimientos eclesiásticos. La iglesia debe respetar el interés superior del Estado y el de toda la nación», afirmó a ANSA el vocero de la iglesia oficial china, Liu Bainian, tras la misa celebrada hoy por el obispo de Pekín, Michele Fu Tieshan en la catedral de Santa María.
El obispo, en su homilía, afirmó que las canonizaciones «son intolerables».
«Llamarlos santos es un claro insulto y una humillación para los católicos chinos. Hoy es una gran fiesta que celebra la liberación de la nación china de la invasión y de la rapiña de los imperialistas», dijo monseñor Fu.
China ha denunciado la canonización de los 120 católicos (87 chinos y 33 misioneros extranjeros) considerados mártires por el Vaticano.
El gobierno de Pekín los considera «violadores, ladrones y vendedores de opio que merecieron ser ajusticiados por el pueblo».
La Cancillería china expresó que haber elevado a santos a estas 120 personas provoca «graves daños en las relaciones con el Vaticano».
La mayoría de los canonizados murió durante la rebelión xenófoba de los Boxers de 1898-1900, considerada un movimiento patriótico chino contra el invasor extranjero, que quería controlar sus puertos.
Algunos de los santificados son casos de católicos que trabajaron en China desde 1649. El PC chino viene protestando debido a que la canonización que hizo el papa Juan Pablo II responde a «objetivos políticos» debido a que coincide con los 51 años de su llegada al poder, tras la lucha contra el gobierno pro-japonés.
Pero las celebraciones por el aniversario se hicieron no sólo combatiendo contra las canonizaciones del Vaticno, sino también contra las sectas místicas originarias de China.
En una Pekín decorada para la fiesta, con los acostumbrados miles de floreros, poco después de la ceremonia de la bandera en la Plaza de Tiananmen, centenares de miembros de la secta Falungong organizaron una manifestación en defensa de esa agrupación.
La policía intervino golpeando a muchos manifestantes y arrestando a un grupo de ellos.
Es la primera vez después de la represión del movimiento democrático de 1989, en el que se sospecha murieron unas 2.000 personas, que las autoridades cerraron por unas horas la plaza en el día de fiesta nacional.
El 1º de octubre de 1949, Mao, quien había hecho un concepción propia de la dictadura del proletariado distinta a la de la Unión Soviética, pronunció el discurso para anunciar la proclamación de la República Popular China.
El triunfo de los comunistas se había hecho evidente desde enero de 1949, cuando los nacionalistas del Kuomitang –aliados con el imperialismo japonés– son derrotados por Mao y sus guerrilleros que formaban parte de la marcha que «el gran timonel» concretó desde las montañas hacia Pekín. Los jerarcas del Kuomitang huyeron o fueron obligados a irse hacia Taiwan, donde encontraron apoyo diplomático de Estados Unidos, que inició las relaciones diplomáticas con China en plena Guerra Fría en 1973 tras el encuentro Mao-Richard Nixon.
Tras el derrumbe del bloque socialista soviético, China realizó varias aperturas económicas; incluso un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos para poder ingresar a la OMC.
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