Se multiplican los grupos guerrilleros en México
Algunos de los grupos armados son el Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas Barrientos (MR-LCB), Tendencia Democrática Revolucionaria – Ejército del Pueblo (TDR-EP), la Organización Insurgente – 1 de Mayo, las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (Farp), el Ejército Popular Revolucionario (EPR), entre otros.
Para grupos como las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (Farp) en el conflicto social de Oaxaca encontraron «formas organizativas innovadoras, redes de sostenimiento, de vigilancia, de información, de solidaridad que permitieron contrarrestar el poder represor de los grupos policíacos y paramilitares». Por su parte, para el Ejército Popular Revolucionario (EPR), «es necesario consolidar las estructuras organizativas del pueblo, desarrollar la construcción política permanente y profundizar la educación política revolucionaria».
En una entrevista concedida a la revista Proceso, el EPR afirma que el actual gobierno de Felipe Calderón ya está marcado. Este grupo, que nació en 1994 pero irrumpió en el escenario en 1996, sostiene que Calderón deberá enfrentar la organización, la autodefensa popular, la movilización masiva y la unidad de todo el pueblo. En relación a Oaxaca, el grupo guerrillero advierte que en ese estado se está aplicando «la mano dura de la ultraderecha y El Yunque». Con Calderón en la presidencia, se alienta el surgimiento de nuevos focos de insurgencia, «porque a mayor pobreza, represión y antidemocracia, mayor descontento social y popular».
En Oaxaca el conflicto persiste sin esperanzas de que se reestablezcan los derechos fundamentales. La Comisión Nacional de Derechos Humanos de México recibió más de 1.200 denuncias por violaciones a los derechos humanos. Las quejas recibidas giran en torno al uso indebido de la fuerza pública, detenciones arbitrarias, incomunicaciones, desaparición de personas, daños, lesiones, amenazas y cateos ilegales. Florentino López, portavoz del movimiento opositor, denunció el martes pasado haber sido secuestrado y torturado durante unas horas, junto a otros dos compañeros, por individuos armados durante la noche del lunes 18 de diciembre. «Varios sujetos vestidos de civil con ropa casual nos interceptaron con armas de fuego de diversos calibres, nos detuvieron, nos llevaron a alguna casa de seguridad; en el transcurso del camino fuimos torturados», afirmó el vocero de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (Appo), informó AFP.
Durante el fin de semana anterior se redujeron de 4.000 a 500 los efectivos de la Policía Federal Preventiva (PFP) que se encontraban en la capital oaxaqueña desde hace meses. El ingreso de la Policía Preventiva se produjo el 29 de octubre a raíz de las protestas que realizaba, desde el mes de julio, un amplio movimiento opositor aglutinado en Appo. Uno de los puntos exigidos era la renuncia de gobernador Ulises Ruiz, quien, mediante la represión policial, intentó poner fin a una huelga de maestros.
El punto máximo de tensión se registró el 2 de noviembre cuando, durante siete horas, se enfrentó la resistencia civil con la Policía Federal Preventiva (PFP) en la Ciudad Universitaria. «Miles de estudiantes, vecinos y padres de familia repelieron a los uniformados con piedras y tanques de gas encendidos a modo de lanzallamas. Esa zona se convirtió en un auténtico campo de batalla. Los policías y los grupos de operaciones especiales tenían la orden estricta de no violar el campus de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (Uabjo) y respondieron con cientos de granadas de gas lacrimógeno disparadas inclusive desde los helicópteros, aguas lanzadas desde las tanquetas y con las mismas piedras que eran arrojadas», publicó ese día el diario Reforma de México. Con relación a los sucesos del 2 de noviembre el EPR afirma: «El gobierno y el estado siempre buscarán pretextos para implementar la represión. La guerra sucia que imponen tanto Fox, Calderón y Ulises Ruiz sobre la Appo no es más que el escalamiento del conflicto en su etapa represiva (…) La mayoría de esta juventud rebelde que salió a defender la máxima casa de estudios no pertenece a Appo, ni a alguna organización popular o social; estos jóvenes han salido de las colonias, de los barrios, de las escuelas y son hijos de la indignación».
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