"¿Por qué nos matan?"
La Paz, ANSA
La reunión entre gobierno y campesinos, mediada por la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, tenía como objetivo principal fijar el lugar del inicio de las negociaciones oficiales, pero terminó suspendida ante una escena que nadie esperaba.
Quispe, máximo dirigente de la Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), a gritos y llorando llamó a los ministros «carniceros» y «asesinos».
«¿Por qué nos matan?… me da pena de verlos a estos sanguinarios. Ustedes se han manchado con la sangre indígena», gritó ante los ministros.
«Hemos sido las masas votantes y las escaleras políticas de estos karas (blancos, en aymará)» dijo. Y al nombrar a los tres partidos que forman parte de la coalición gobernante dijo que «como agradecimiento de estar en el poder han matado en Huarina, Chapare y Vinto».
El líder campesino se refirió así a la muerte –por los bloqueos de caminos de campesinos, cocaleros y maestros rurales de las últimas dos semanas– de 10 campesinos y un civil, y más de un centenar de heridos en choques con militares en el altiplamo boliviano y en Cochabamba, centro del país.
Quispe abandonó la reunión que mantenía junto a los ministros de la Presidencia, Wálter Guiteras; de Trabajo, Luis Vásquez; Agricultura, Oswaldo Antezana, y Desarrollo Económico, José Luis Lupo.
«Yo no voy a venir ni arrodillarme ni ha bajarme los pantalones para ustedes. Mátenme si son hombres», desafió.
Conminó al gobierno a retirar «sus aparatos represivos que están sembrados a lo largo y ancho del territorio».
El gobierno argumentó que ordenó reprimir porque se violaban leyes federales debido a los bloqueos de las rutas.
«¿Acaso nosotros estábamos armados con fusiles FAL?», se preguntó.
Pese a esta situación, el dirigente no planteó nada a las autoridades respecto a las demandas campesinas que están centradas en dejar sin efecto la Ley del Agua y modificar la Ley Agraria.
«Nosotros no queremos la guerra. Sólo queremos la guerra contra la pobreza, contra la corrupción», respondió el ministro de la Presidencia y afirmó que «Quispe no se ha animado a decir al pueblo boliviano qué es lo que realmente quiere».
«Claro, quiere más sangre, más madres sin hijos o quiere sentarse a dialogar», dijo el ministro Guiteras.
Por su parte, monseñor Jesús Juárez, uno de los mediadores en representación de la Iglesia Católica, mostró su «preocupación», llamó a una tregua y dijo lamentar el fracaso del diálogo preliminar a las negociaciones oficiales.
La Defensora del Pueblo, Ana María Campero, sostuvo que las partes mediadoras continuarán con los esfuerzos por reunir en un diálogo a campesinos y gobierno porque «es un momento difícil, pero no insalvable».
En las otras mesas de diálogo, se espera para mañana una respuesta del diputado nacional y líder cocalero, Evo Morales, tras consultar a sus bases, a la propuesta gubernamental sobre la situación en el Chapare, Cochabamba, a 680 kilómetros al sudeste de La Paz.
La propuesta gubernamental es retroceder en sus intenciones de construir tres cuarteles en el Chapare, aunque hará un mejoramiento en los ya existentes.
Sin embargo, el gobierno del presidente Hugo Banzer continuará con la erradicación de coca, es así que ya sólo existen 1.900 hectáreas de cocales, en base a un plan financiado por Estados Unidos, según reconoce oficialmente el Ejecutivo boliviano.
También los maestros reanudaron esta tarde el diálogo con el gobierno, tras una propuesta de las autoridades del Poder Ejecutivo de otorgar un bono de 47 dólares a fin de año sólo si se cumplen los 200 días hábiles de clases.
Los bloqueos de caminos en Bolivia continuaban hoy invariables con una tensa calma, luego de los choques entre militares y campesinos del sábado.
La carreteras bolivianas muestran un marcado deterioro tras dos semanas de bloqueos con troncos, una alfombra de piedras y zanjas abiertas que destrozaron el asfalto.
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