El fantasma de la represión bajo Perón e Isabel

Periodistas ubican en una aldea de Valencia a miembro de la Triple A

Es un tema recurrente pero al que no ha puesto mano: los crímenes políticos cometidos durante el tercer gobierno peronista sobre todo después de la muerte de Juan Perón. Pero también antes. El diputado ex montonero Miguel Bonasso, en su libro «El Presidente que no fue» (se trata de Héctor Cámpora, aupado por los milicianos peronistas), sugiere que la idea de una organización ilegal inspirada en el «somatén» catalán, perteneció a Perón.

A Almirón se le imputan los asesinatos del diputado de izquierda peronista Rodolfo Ortega Peña, el sacerdote Carlos Mugica, el profesor trotskista Silvio Frondizi y el ex subjefe de Policía de Buenos Aires, Julio Troxler. El Movimiento Argentinos en el Exterior anunció que pidió al juez Baltasar Garzón Real que ordene la inmediata detención y procesamiento «de este genocida responsable de los más de 1.550 asesinatos cometidos durante el gobierno de Isabel Perón». En el Juzgado Federal de Norberto Oyharbide investigan los delitos de la Triple A pero no se sabe si pedirá la extradición.

El represor llegó a España en junio de 1975 acompañando a López Rega cuando tuvo que irse de Argentina. Se relacionó con los grupos de la ultraderecha española y europea. Fue acusado de participar el 9 de mayo de 1976 con varios pistoleros de la ultraderecha europea contra militantes carlistas progresistas dando muerte a dos en Montejurra, Navarra. El gran escándalo estalló en 1983, cuando se supo que Almirón era el jefe de la custodia del dirigente conservador Manuel Fraga Iribarne. Más tarde adiestró a la guardia personal de Felipe González, dicen en España.

La actual esposa de Almirón, Ana María Gil, declaró que el actual alcalde de Madrid por el Partido Popular, Alberto Ruiz Gallardón, protegió a su marido a cambio de silencio. Que respetó.

López Rega, que se hizo designar comisario general desde su cargo de ministro de Bienestar Social de Perón y de Isabel, creó la Triple A, un grupo amparado desde el poder que secuestraba, asesinaba y torturaba a militantes populares. Dos de sus integrantes, Almirón y su suegro, el comisario principal Ramón Morales, habían sido dados de baja por la Policía Federal por complicidades con pistoleros y hampones, López Rega los reincorporó ascendiéndoles en varios grados de una sola vez. Almirón era una pieza clave de la estructura del grupo ultraderechista.

Almirón, según El Mundo, sufrió una embolia cerebral hace tres años. Cuando estuvo al servicio de Fraga lo hizo junto al argentino Juan Carlos Fotea Dimieri, detenido el 24 de noviembre en Galapagar, cerca de Madrid, en cumplimiento de una orden del juez federal argentino Sergio Torres, por el secuestro y asesinato del periodista y escritor Rodolfo Walsh.

Fotea se encuentra en prisión incondicional en espera de ser juzgado, al igual que el argentino Ricardo Miguel Cavallo, cuyo caso está a la espera de que se fije la fecha del inicio del juicio por delitos de lesa humanidad o genocidio, después que se presentaron las cuestiones previas.

Un sacudón para la memoria argentina y de España. *

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