"Apuntando a la cabeza"

La muerte en dos días de 22 palestinos, de los cuales muchos son niños, muertos por policías o militares israelíes, ha desencadenado ayer una fuerte polémica sobre el empleo sistemático de armas de fuego por Israel para reprimir manifestaciones.

El presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, había acusado este sábado en El Cairo al ejército israelí de tirar a matar «apuntando a la cabeza», según un alto responsable árabe.

«Arafat me mostró fotografías de soldados israelíes orientando sus fusiles, con mirilla telescópica, con el fin de que las heridas de los palestinos fueran mortales», añadió el secretario general de la Liga Arabe Esmat Abdel Meguid, que se reunió este sábado con el presidente de la Autoridad Palestina.

La mayoría de las heridas de ayer están situadas en la parte superior de los cuerpos y son de balas reales y de balas dumdum, prohibidas por las convenciones internacionales, acusó el ministro palestino de Salud, Riad Zaanun.

Por su parte, el ministro palestino de la Cooperación Internacional Nabil Chaath, acusó a Israel de haber cometido «un crimen premeditado» utilizando francotiradores durante los enfrentamientos del viernes sobre la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén, que dejaron un saldo de siete palestinos muertos.

Los responsables israelíes rechazaron estas acusaciones, afirmando que las fuerzas de seguridad habían disparado en legítima defensa y desmintieron formalmente la utilización de balas dumdum.

«Las afirmaciones palestinas son ridículas», afirmó a la AFP el portavoz de la policía de Jerusalén Shmuel Ben Rubin. Si la policía israelí hubiera disparado a matar, «habría decenas de muertos, teniendo en cuenta el hecho de que estábamos frente a 6.000 manifestantes enfurecidos», dijo.

«Los policías dispararon cuando vieron que los gases lacrimógenos no bastaban para alejar a los manifestantes que lanzaban piedras y se acercaron a sólo diez metros», prosiguió.

«Nuestras fuerzas utilizaron en regla general balas de goma y, de manera muy controlada, balas reales» aseguró.

«Las piedras no hirieron solamente a policías, sino a fieles judíos que vinieron a rezar por el año nuevo judío delante del Muro de los Lamentos, así como a civiles, sobre todo a choferes de ambulancias, lo que no podíamos tolerar», agregó el portavoz.

Reveló que varias decenas de policías resultaron heridos el viernes por pedradas.

El jefe del Estado Mayor del ejército israelí, el general Shaul Mofaz, aseguró el sábado que estos hombres habían disparado para defenderse y que en ciertas situaciones los palestinos les dispararon, sobre todo cerca de la implantación de Netzarim, en la Franja de Gaza. En 1990, la policía israelí había matado a 18 manifestantes palestinos en la Explanada de las Mezquitas. Luego de esta matanza, una comisión investigadora concluyó que los policías tuvieron el gatillo fácil y culparon a los responsables, sin tomar sanciones penales.

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