Baño de sangre
Los disturbios, que comenzaron al principio de la mañana, cesaron al final de la tarde, en la franja de Gaza y en Cisjordania, según los corresponsales de AFP.
El jefe de Estado Mayor del ejército israelí, el general Shaul Mofaz, anunció estar de acuerdo con los servicios de seguridad palestinos para un alto el fuego, confirmó en Gaza un alto responsable palestino para las cuestiones de seguridad.
Según el ministro palestino de Salud, Riad Zanun, diez de las víctimas mortales cayeron en Cisjordania, cinco en la Franja de Gaza, y el número de heridos asciende a 523, de los que 32 se encuentran en estado grave.
Por su parte, los israelíes indicaron que 17 miembros de sus fuerzas de seguridad resultaron ligeramente heridos por pedradas.
El balance provisional de estos tres días de revueltas era este sábado por la noche de 22 muertos del lado palestino.
Esta explosión de violencia comenzó el jueves con enfrentamientos que dejaron varias decenas de heridos en la Explanada de las Mezquitas (el tercer lugar santo del Islam, situada en la vieja ciudad de Jerusalén) con ocasión de la visita del líder de la derecha israelí, Ariel Sharon.
Se trata de la crisis más grave a la que se ha enfrentado el proceso de paz desde septiembre de 1996.
En aquel entonces la decisión israelí de abrir un túnel cerca de la Explanada de las Mezquitas desencadenó en todos los territorios palestinos batallas campales que dejaron 80 muertos, de los que cerca de 60 eran palestinos.
Durante una breve visita a El Cairo, en el transcurso de la cual fue recibido por el presidente egipcio Hosni Mubarak, el líder palestino Yasser Arafat acusó al ejército israelí de disparar «apuntando a la cabeza» a los manifestantes, según el secretario general de la Liga Arabe,Esmat Abdel Méguid.
Pero el primer ministro israelí, Ehud Barak, que telefoneó en el día a Mubarak para darle su versión de los hechos, aseguró, por el contrario, que Israel había previsto «contenerse al máximo» y que correspondía a los palestinos «controlar» a los manifestantes.
Más directo, el general Mofaz afirmó que estos eventos eran «el resultado directo del comportamiento de la policía palestina» sin excluir, sin embargo, que pudo haber habido una «pérdida de control» de la Autoridad Palestina sobre sus tropas.
«Numerosos policías vestidos de civil formaron parte de los disturbios. Les reconocimos, sabemos quiénes son», recalcó el comandante de la región sur del ejército israelí, el general Yom Tov Samia.
La Autoridad Palestina había llamado el sábado a una huelga general, que fue secundada masivamente, para protestar contra los violentos enfrentamientos del viernes por la noche en la Explanada de las Mezquitas».
Las fuerzas policiales penetraron en este recinto seguidos de pedradas de los manifestantes palestinos, y comenzaron a disparar balas de caucho y también balas reales, sobre la muchedumbre. Siete palestinos resultaron muertos y más de 200 heridos.
En todos los territorios, los palestinos, sobre todo los jóvenes, querían pelearse visiblemente con todos aquellos a quienes consideran «el enemigo».
De Dir al-Balah, en la Franja de Gaza, a Hébron, en el sur de Cisjordania, pasando por Naplusa, en el norte, la cólera palestina estalló el sábado por la mañana.
En cada lugar, la escena fue la misma: los grupos de manifestantes atacaban a los soldados con pedradas seguidas de cócteles molotov, y el ejército respondía con balas de caucho y, en ocasiones, con balas reales.
En Naplusa, los manifestantes palestinos, armados de Kalashnikovs y de revólveres dispararon, igualmente, en dirección de los soldados israelíes pero sin alcanzarles, constató un corresponsal de la AFP.
El incidente más grave tuvo lugar delante del asentamiento judío de Netzarim, en el norte de la Franja de Gaza, un campo cerrado donde viven cerca de 400 colonos bajo la protección del ejército israelí.
Durante más de cinco minutos tuvo lugar un tiroteo entre los soldados israelíes y policías palestinos, después de que uno de los dos bandos abriera fuego. El incidente dejó al menos tres muertos.
Una fuerte tensión reina desde hace varias semanas en la Franja de Gaza donde dos bombas, accionadas por control remoto, explotaron el miércoles y el jueves matando a un soldado israelí.
Al caer la noche, por su parte, el ministro israelí Shlomo Ben Ami afirmó en un comunicado que los enfrentamientos que ensangrentaron ayer sábado los territorios fueron «organizados» por la Autoridad Palestina.
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