Alvaro Uribe acusó a la guerrilla de buscar un problema bilateral

Colombia desvió hacia las FARC la crisis con Ecuador

El presidente colombiano, Alvaro Uribe, dijo que el acuerdo por el cual se mantenían suspendidas las aspersiones aéreas fue aprovechado por el grupo rebelde para sembrar nuevos plantíos, aunque siempre cuidándose de no hacerlo de lado ecuatoriano.

«El terrorismo no va a sembrar masivamente en Ecuador porque no quiere provocar a ese país, pero entonces sí se vale del refugio natural que le da la línea de frontera para sembrar del lado colombiano», declaró Uribe a radio Quito.

En ese sentido, enfatizó en que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) «tienen un problema con la democracia colombiana y a través de esas estrategias quieren crear problemas entre los dos países, que no debe porque haberlos».

Uribe indicó que su gobierno, para «evitar este tipo de susceptibilidades», espera en 2007 recuperar el control de la zona limítrofe y erradicar manualmente los plantíos ilegales, pero «bajo la garantía de que no haya terrorismo».

Así, el mandatario quiso desviar la controversia que tensó las relaciones diplomáticas con Ecuador la semana pasada, cuando dispuso la reanudación de las fumigaciones con el herbicida glifosato pese a la oposición del gobierno de Alfredo Palacio, que alega perjuicios contra el ecosistema y la salud humana.

Ecuador, molesto por lo que consideró un «acto inamistoso que perturba gravemente las relaciones», llamó a consultas a su embajador en Bogotá y pidió la intervención de la OEA en la polémica.

No obstante los argumentos de Uribe, el Ejecutivo ecuatoriano insistió en que la crisis es resultado de la vigilancia ineficiente de la franja común por parte de Colombia.

«Ratifico de manera categórica que el problema que vive Colombia y que ha llevado a que el presidente Uribe determine que hay más de 10.200 hectáreas de coca, es precisamente la falta de presencia de la fuerza pública en la zona fronteriza», sostuvo el ministro de Defensa, general retirado Marcelo Delgado. Uribe replicó el argumento asegurando que «el problema no es si la fuerza pública ecuatoriana es eficaz y la colombiana ineficaz», sino que las FARC están estimulando la siembra ilegal y más adelante podrían hacerlo en Ecuador».

Asimismo, se mostró abierto a nuevos estudios que determinen la toxicidad del glifosato, aunque insistió en que el realizado por un organismo de la OEA y en el cual se apoya su gobierno, descarta cualquier secuela sobre la salud humana.

Sin embargo, la canciller designada ecuatoriana María Fernanda Espinoza contradijo el diagnóstico.

«Hay resultados de estudios nuevos, de grandes investigadores (…) que han descubierto la alteración de células que conducen a malformación de fetos», dijo Espinoza, quien asumirá el cargo el 15 de enero.

Uribe tiene previsto reunirse esta semana en Bogotá con el presidente electo de Ecuador, Rafael Correa, quien se declaró dispuesto a zanjar las diferentes mediante un «diálogo franco» sobre lo que comparó con «un abuso entre hermanos».

«Esperamos que con una conversación directa, franca, mostrando el descontento del pueblo ecuatoriano sea suficiente, si no, obviamente habrá que tomar medidas de otra índole», afirmó. *

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