Consejos para un debate
Consejo para los candidatos Al Gore y George W. Bush para su primer debate presidencial del martes: manténganse tranquilos, respeten su tiempo de uso de la palabra y concéntrense en sus respectivos mensajes, aunque ello signifique no responder realmente a una pregunta. El vicepresidente demócrata y el republicano gobernador de Texas tratarán de respetar esas reglas no escritas durante su primer debate en la universidad de Massachusetts, en Boston (este).
El riesgo es grande, ya que los observadores presionados para declarar un vencedor, pesarán cada palabra, cada expresión facial, cada gesto, y decenas de millones de eventuales votantes, muchos de ellos indecisos, los escrutarán a través de la pequeña pantalla. Si respetan la tradición, esa noche los candidatos vestirán trajes oscuros, se estrecharán calurosamente la mano e intercambiarán una sonrisa algo forzada.
Pero más allá de esas posturas teatrales, el verdadero desafío consiste en concentrarse en el mensaje», según Michael Naylor, quien entrenó a varios senadores demócratas para debates en los últimos años. «Deben ir a exponer sus ideas, no importa cuál sea la pregunta», afirma.
Además no hay que tener piedad: «Tienen que tratar de sacar ventaja cada vez que se presente la oportunidad (…) utilizando pequeñas artimañas» para exasperar al adversario, hacerle perder su tiempo en el uso de la palabra», agrega Naylor.
Los candidatos pueden lograr esto «terminando sus intervenciones con desafíos del estilo ‘responda esto, justifique esto'», señala. Tales estratagemas pueden ser decisivas porque «la mayoría de esos debates establecen un tiempo limitado para cada intervención y (los candidatos) no están habituados a eso», explica.
Se deben «utilizar frases clave», que concentren «lo que se quiere ver citado en los periódicos al día siguiente», según Naylor.
A causa del «efecto de lupa» de la televisión, una buena expresión puede permitir que uno de los dos rivales sea declarado vencedor del debate, concuerdan otros expertos.
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