Duelo televisado entre Al Gore y George Bush
Este debate, así como los otros dos previstos los días 11 y 17 de octubre, fue organizado detalladamente durante intensas negociaciones realizadas durante el mes de setiembre, entre los responsables de cada campo y la Comisión de debates presidenciales, indicó un portavoz de este organismo, John Scardino, esta semana.
Entre 1.500 y 2.000 periodistas son esperados en Boston, precisó.
Los tres debates durarán 90 minutos cada uno y serán transmitidos por la mayoría de las cadenas de televisión nacionales. Serán conducidos por el periodista Jim Lehrer, acostumbrado a los debates presidenciales, del canal público PBS.
El primer enfrentamiento, el 3 de octubre, con un «formato tradicional», tiene lugar en el campus de la Universidad de Boston, cerca de una biblioteca que lleva el nombre del ex presidente demócrata John F. Kennedy.
Bush se había mostrado reacio a debatir cerca de un lugar con un nombre tan simbólico, pero finalmente aceptó la Universidad de Boston.
Los dos candidatos, enfrentados en un podio y cada uno ubicado detrás de un pupitre, dispondrán de dos minutos para contestar las preguntas, y se reservará un minuto para la réplica del adversario.
Pero el «moderador tendrá una mayor libertad que en el pasado a fin de favorecer los intercambios entre los candidatos», indicó John Scardino.
Bush y Gore se afrontarán durante un segundo debate, esta vez en la Universidad de Wake Forest en Winston-Salem (Carolina del Norte, sureste), en una mesa redonda.
Para el tercer debate, también en un campus universitario en la Washington University en Saint Louis (Misuri, sur), estarán ubicados frente al público, que podrá hacer preguntas.
Los estadounidenses pudieron previamente sugerir temas de debate a través de un sitio de Internet especialmente concebido para ello.
Por su lado, el senador demócrata Joseph Lieberman, compañero de fórmula de Gore, y el de Bush, Richard Cheney, se enfrentarán públicamente en una sola ocasión, el 5 de octubre en Danville (Kentucky, este).
La Comisión de debates presidenciales, creada en 1987, supervisó todos los debates televisados presidenciales y vicepresidenciales desde 1988.
En 1996, un promedio de 41 millones de personas presenció a través de la televisión, los debates entre el presidente saliente Bill Clinton y el republicano Bob Dole. En 1992, 90 millones de televidentes vieron el de Clinton contra el ex presidente George Bush y el candidato del partido de la Reforma, Ross Perot, según cifras proporcionadas por la Comisión.
Los representantes de dos pequeños partidos, el de los Verdes, Ralph Nader, y el candidato ultraconservador del partido de la Reforma, Pat Buchanan, estarán ausentes del plató el martes. La Comisión decidirá más tarde si participarán en los otros dos debates.
«Sólo George Bush y Al Gore obtienen el apoyo exigido en los sondeos nacionales», había indicado el martes la Comisión en un comunicado.
Entre los tres criterios aplicados por la Comisión de debates figura, en efecto, la obtención de al menos 15% de las intenciones de voto en las encuestas.
Ralph Nader indicó que acudiría de todas maneras a Boston, donde tiene previsto organizar «una reunión gigante» para pedir que su participación sea aceptada, había indicado el martes una portavoz, Laura Jones.
Alaska en el debate
Alaska se convirtió imprevistamente en el eje de la campaña electoral norteamericana, cuyos máximos protagonistas, Al Gore y George Bush, se preparan para el inicio de la «temporada» de debates televisivos.
Todo comenzó con la propuesta del republicano Bush de abrir las áreas protegidas de Alaska a la exploración petrolera, lo que provocó la indignada reacción de su rival demócrata Gore, quien alertó sobre un desastre ecológico de grandes magnitudes.
Esta nueva polémica, originada por la búsqueda de nuevas alternativas energéticas para sacar al país de la dependencia del petróleo, sacudió la campaña en vísperas de los debates televisivos, que comenzarán el martes en Boston.
Esta polémica agrada en grado sumo a los demócratas, que presentan a Bush como el petrolero contaminador contra un Gore ambientalista. La propuesta de usar un área protegida de Alaska para aumentar las reservas petroleras estadounidenses está contenida en un amplio paquete de iniciativas energéticas dado a conocer por Bush. «Devastación ambiental para tener un beneficio energético de pocos meses –manifestó Gore–. Es lamentable. Una mala política ambiental y peor política energética».
El candidato demócrata a la vicepresidencia, Joseph Lieberman, interrumpió sus mitines y se dirigió presurosamente a Houston, Texas, para atacar la política ambiental del gobernador Bush.
Teniendo como fondo una refinería, Lieberman dijo que la estructura «representa el modo más eficaz de lo que Bush hizo con el aire y el agua en el estado de Texas».
Lieberman subrayó que Houston se convirtió en la ciudad más contaminada por el smog de Estados Unidos: «No permitan a Bush hacer con el país lo que hizo con Texas», dijo el candidato a vicepresidente.
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