La II Cumbre de la OPEP en Caracas

El detonante fue el salto olímpico de los precios por encima de 30 dólares el barril, nivel no alcanzado desde la guerra del Golfo descerrajada por el presidente Bush en enero de 1991. Político y petróleo se enlazan inextricablemente. EEUU lanzó los bombardeos salvajes contra Irak para afianzar su dominio militar en esa zona petrolera. Ahora, estigmatizó las visitas de Chávez a Irak y Libia y la presencia en Caracas de ambos países, que mantiene bloqueados, al igual que a Cuba, porque son un obstáculo a sus planes de dominio mundial.

Los impuestos a los combustibles

¿Qué reclamaban los transportistas y los sindicatos agrarios que cortaron las rutas y cercaron las gasolineras en Gran Bretaña, Francia, España, Italia, Alemania, Dinamarca, Noruega, Grecia, incluso Polonia? Una rebaja del precio de los combustibles, reduciendo sustancialmente los impuestos que gravitan sobre el producto final. Esta es una clave del problema (con frecuencia ocultada), que la reunión de Caracas contribuyó a exhibir con meridiana claridad ante el mundo.

La carga impositiva, sobre el precio de la sin plomo 95 en la Unión Europea representa según la Agencia Internacional de Energía: 76,8% en Gran Bretaña, 72,7% en Francia, 70,7% en Alemania, 68% y fracción en Suecia, Bélgica, Holanda, Dinamarca y Finlandia, 67,6 % en Italia, 62% en España, etc., hasta llegar al 51% en Portugal, nunca es inferior al 50%. Para el gasoil de uso profesional, el impuesto oscila del 70,8% en Gran Bretaña al 48,3% en España. Es sobre la base de la reducción de estos impuestos que se negoció con los paristas, llegándose a acuerdos en el caso de Jospin y mostrándose Blair como el más intransigente.

En síntesis, el precio de los derivados del petróleo deriva en medida muy reducida de la cotización del crudo y en escala mucho mayor de los impuestos decretados por los gobiernos, que los transforman en su principal fuente de recaudación. Así sucede en todos los países europeos afectados por las medidas, también en América (tampoco Uruguay escapa a la regla, y el presupeusto proyectado eleva dicho impuesto).

Precisamente la OPEP subraya en su declaración final que «los gravámenes sobre los productos petroleros constituyen el mayor componente del precio final en los principales países consumidores» y señala «la necesidad de aliviar esta carga tributaria en beneficio de los consumidores y del crecimiento sostenible de la economía mundial».

Coca Cola y Champú, bronceadores y helados

Chávez tiró la piedra en el charco cuando comparó los precios del petróleo, incluso los alcanzados estos días, con los de diversos artículos de consumo. La materia prima (con sus oscilaciones, incluso después que EEUU liberó 30 millones de barriles de sus reservas estatégicas) se situó en el entorno de los 30 dólares el barril de 159 litros. Pues bien: un barril de Coca Cola se paga más de 78 dólares, un barril de agua de manantial 94 dólares y uno de helado 1.105 dólares, un barril de champú 2.050 dólares y uno de bronceador 5.365 dólares. ¿Cómo se justifica la comparación?

En el editorial de Le Monde Diplomatique que aparecerá en octubre, Ignacio Ramonet examina el tema en relación con el desplome del euro. Pregunta: ¿Es normal que los estados consumidores del Norte extraigan más recursos de los hidrocarburos mediante los impuestos que los países productores del Sur, a menudo superpoblados y de escaso desarrollo? Y concluye que «la debilidad del euro es un argumento cómodo para maldecir, otra vez, a petro-Estados como Libia, Irak, Irán, Argelia, Venezuela».

Precios justos y estables…

Por otra parte, los dueños de la economía mundial que ahora ponen el grito en el cielo callaban cuando los precios del petróleo estaban a 8 o a lo sumo 10 dólares, a comienzos de 1999. Según la declaración final leída por el nigeriano Rilwanu Lukman, secretario general de OPEP, ésta resuelve «continuar ofreciendo un flujo de petróleo adecuado, oportuno y seguro a los consumidores, a precios justos y estables». En otro lugar habla de precios «remunerativos, estables y competitivos con otras fuentes de energía» y de la búsqueda de canales de diálogo nuevos y efectivos entre productores y consumidores para beneficio de la estabilidad del mercado, la transparencia y el crecimiento sostenido de la economía mundial». Su compatriota Seyyid Abdulai consideró «indecente y obsceno» que los países europeos apliquen altos impuestos a los combustibles para financiar su presupuesto, agregando: «Nuestros pueblos subdesarrollados se están muriendo de hambre, pero debemos financiar los fondos de pensiones en Europa».

…para las materias primas

Por aquí asoma el fondo del problema, relacionado con el precio de las materias primas en un mercado mundial dominado por las potencias del G7, acostumbradas a especular al alza o a la baja. En ese cuadro se fundó la OPEP en 1960 y celebró su única reunión en Argelia en 1975. Los intentos posteriores fracasaron por presión de las grandes potencias, que ahora no lograron su objetivo. El organismo quedó integrado además de Venezuela, por Argelia, Nigeria y Libia y por Arabia, Irán, Irak, Kuwait, los Emiratos, Qatar e Indonesia. A Caracas asistieron además como observadores Rusia, México, Angola y Omán. Chávez se dispone a firmar convenios muy beneficiosos para los países centroamericanos, en el espíritu del pacto de San José de Costa Rica, promoviendo una política diferenciada en favor de las naciones pobres.

Con ser el más resonante, el del petróleo no es el único caso en que hoy están en juego los precios de las materias primas.

Acaban de reunirse en Londres los 14 países productores de café, que para hacer subir la cotización de los sumergidos 57 centavos de dólar la libra actuales a 95 centavos, acordaron retener el 20% de su producción.

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