Sandinistas hacen alianza con sus ex enemigos

El opositor Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda) de Nicaragua formalizó el viernes una alianza electoral con la Unión Social Cristiana (USC), su antiguo enemigo político, liderado por el ex contralor Agustín Jarquín, informaron fuentes partidarias.

El acuerdo, establecido en torno temas como la gobernabilidad, transparencia, estado de derecho, pluralismo político y libertad de expresión en un futuro gobierno, fue firmado por el secretario general del FSLN, el ex presidente Daniel Ortega (1979-90), y el propio Agustín Jarquín, con miras a los comicios municipales de noviembre y a los generales de 2001.

El documento fue suscrito ante decenas de seguidores sandinistas en la casa comunal de un barrio en el sector norte de Managua, y los presentes celebraron la alianza con un prolongado aplauso y consignas.

Es la primera vez que un partido político suscribe una alianza electoral con el FSLN. En 1990, los sandinistas debieron enfrentar solos a una coalición de 14 partidos políticos que lo despojaron del poder y llevaron a la presidencia a Violeta Barrios.

En 1996, las posibilidades sandinistas de retornar le fueron obstruidas por otra alianza partidaria en torno al actual gobernante Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha) del presidente Arnoldo Alemán.

Jarquín, de reconocida trayectoria antisandinista y duro crítico político no sólo de los sandinistas sino también de Alemán, manifestó que el acuerdo «es un voto de confianza y un compromiso de honor» y de ganar las elecciones «estamos seguros que se va a honrar».

Jarquín espera que los sandinistas cumplan con lo acordado en base a sus antecedentes, ya que supieron honrar los compromisos asumidos en los acuerdos de Esquipulas II, «algo en lo que muchos no creían pero que permitió poner fin a la guerra e iniciar el camino hacia la paz en Nicaragua y Centroamérica».

«No podemos anclarnos en el pasado», dijo Jarquín, tras recordar que los principios defendidos como opositor a los sandinistas los mantiene pero el país requiere que se actúe con tolerancia y convivencia democrática en busca de una economía sana y transparente.

Por su parte, Ortega explicó que el acuerdo alcanzado con la USC tras varios meses de conversaciones, no incluye la repartición de cargos o cuotas de poder en un futuro gobierno sino en torno a la redacción de un programa de gobierno y unidad nacional.

El líder sandinista valoró que la alianza con la USC, que carece de personería jurídica y tiene una escasa base de apoyo social, tiene el objetivo de atraer a sectores indecisos del electorado ofreciéndoles un novedoso programa de gobierno.

El documento suscrito por Jarquín y Ortega estableció el compromiso de que las alcaldías ganadas por los candidatos de la alianza serán gobernadas por los alcaldes electos y los recursos deberán ser usados con honradez y eficacia.

También mencionó que los salarios, dietas (regalías) y otras retribuciones deberán hacerse públicas, y las declaraciones de probidad de los funcionarios electos serán de abierto conocimiento de la ciudadanía y la prensa.

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