La Bolivia de Evo partida en dos
Las fuerzas citadas en último término también efectuaron manifestaciones contra las organizadas por los prefectos. Hubo choques y enfrentamientos, como en San Julián, con los campesinos e indígenas que bloqueaban la ruta hacia el mitin de Santa Cruz, reportándose decenas de heridos. La Juventud cruceñista protagonizó acciones de violencia contra oficinas del gobierno central y despachos de dirigentes del MAS. En Santa Cruz hablaron el prefecto Ruben Costas y el dirigente cívico Germán Antelo en un acto preparado sin escatimar recursos y con un despliegue mediático inusitado. En El Alto, el presidente de la Junta de Vecinos dijo que «vamos a defender con sangre la unidad del país». Esto da idea de la tónica de la confrontación.
Un vocero de los secesionistas dice que en los cabildos se resolvió «desconocer la nueva Constitución si no es aprobada por los 2/3 de votos y autorizar a las prefecturas a dotarse de un régimen autónomo departamental». Si bien en los discursos se omitió una referencia directa a la separación territorial, la amenaza sigue pendiente, y no otro es el objetivo de la Junta Autonómica constituida, que es el germen de un nuevo poder opuesto al gobierno central. De este modo, la votación en la Constituyente es el pretexto para el objetivo mayor.
Sobre la votación en la Asamblea Constituyente, lo que ésta resolvió es lo siguiente: que se vota por mayoría absoluta todos los artículos menos tres, que requieren 2/3 de votos, así como la propia aprobación de la nueva Carta. Si esos votos no se alcanzan, se iría a un plebiscito referendario en diciembre del año próximo, y el pueblo decidirá. Esto es lo que el gobierno propone y la oposición no acepta. Sobre la autonomía departamental, rige el resultado del plebiscito del pasado 2 de julio. Allí el MAS superó la mayoría absoluta de la Asamblea (135 constituyentes en 255) y logró el rechazo a nivel nacional, por 53% de los votos, del referendo autonómico promovido por las cuatro provincias más ricas, que quieren usufructuar para sí las riquezas energéticas que allí se concentran, así como las tierras y los agronegocios (y ésta es la madre del borrego). No se resignan al hecho de que la mayoría del pueblo boliviano rechazó la división del país. Ahora quieren hacer prevalecer el hecho de que la propuesta autonómica ganó en esos cuatro departamentos, y en alguno en proporción muy alta (como Santa Cruz precisamente, con 71,11%). Pero en los otros cinco ganó el NO promovido por el gobierno y las fuerzas sociales, y también por elevadísimas proporciones (más de 73% en La Paz y Potosí, más de 63% en Cochabamba y Chuquisaca, para culminar con 75,48% en Oruro. Pero ahora ocurre que el prefecto de Cochabamba, Manfred Reyes Villa (que en su tiempo no acompañó la formidable lucha popular por el agua contra el monopolio extranjero) reclama un nuevo plebiscito autonómico para su departamento, donde ganó el NO por 63,04%. Es una indigna maniobra para subirse al carro. Ya señalamos el trasfondo económico y social de la maniobra separatista. Evo Morales habló con claridad al respecto en reciente reportaje al diario Clarín. Después de recordar que en Bolivia no hubo voto universal hasta 1952, y que se conquistó la democracia con la lucha de los pueblos, responde así a una pregunta sobre la ofensiva opositora: «Permanentemente ha habido una provocación, una conspiración. Eso no nos asusta. El retiro de los senadores de la derecha del Senado es autoritarismo y antidemocracia. Todo es un pretexto para un problema político: alguna gente no acepta que un dirigente indígena sea presidente. Es parte del racismo fascista. (Pero) nuestro sistema está fortalecido. El proceso que llevamos adelante es irreversible. Alguna gente quiere perjudicar y son justamente las familias que defienden sus privilegios. Cuando decidimos acabar con el latifundio, saltaron. Lo que hay es codicia: no aceptan que un dirigente indio y sindical, que fue acusado de terrorista y narcotraficante, pueda sacar adelante el país, junto con muchas personalidades. Dicen que el poder no debe estar en manos de indígenas y de la izquierda. Se proponen recuperarlo. Por eso hemos vivido estos 10 meses de gobierno de conspiración en conspiración».
El viernes se registró un nuevo episodio de esta dura confrontación. El lunes 18 se cumple el primer aniversario de la elección de Evo Morales, con 54,1% de votos en el primer turno, una auténtica proeza. Logró también la mayoría absoluta de 72 diputados en 130. Los nuevos contratos con las petroleras, la recuperación de los derechos soberanos sobre petróleo y gas, la reforma agraria, son grandes logros de su gobierno. Y otros más: días pasados lo veíamos entregando con ternura los bonos Juanito Pinto a niños con capacidades diferentes. Esto es lo que los sectores oligárquicos pretenden revertir. Por eso mismo su lucha es la de toda América Latina. *
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