Varios palestinos murieron en enfrentamientos con soldados israelíes

Ola de violencia en Jerusalén

Más de 200 palestinos e israelíes, y cinco turistas, resultaron heridos en los peores enfrentamientos en meses en la región, asestando un nuevo revés a las ya desfallecientes esperanzas de que Israel y los palestinos lleguen pronto a un acuerdo para poner fin a 32 años de conflicto.

El portavoz policial, Shmuel Ben-Ruby, dijo que la policía irrumpió en el complejo de la mezquita al-Aqsa en la amurallada Ciudad Vieja de Jerusalén Oriental y disparó balas recubiertas de goma a jóvenes palestinos que apedreaban a judíos que oraban ante el Muro de los Lamentos, abajo de la mezquita.

La policía dijo que los manifestantes palestinos fueron incitados a la violencia por un sermón durante las plegarias vespertinas y que durante los choques obligaron a unos 22.000 musulmanes que habían llegado a rezar en las mezquitas a abandonar el área.

Médicos en los hospitales de Jerusalén reportaron cuatro muertos y por lo menos otros 90 heridos, algunos de los cuales, dijeron, fueron heridos por municiones de combate.

El jefe de la policía israelí, Yehuda Wilk, negó que se hubiese utilizado ese tipo de municiones.

Ben-Ruby dijo que decenas de policías fueron heridos por las piedras lanzadas por los manifestantes palestinos y que tres agentes sufrieron heridas de gravedad.

Israel y los palestinos responsabilizaron, unos a otros, de los choques, y el gabinete palestino fue convocado a una sesión, el viernes por la noche, para discutir los incidentes.

«Esperamos que los palestinos y el Waqf Musulmán (concilio religioso) laboren en pro de apaciguar los temperamentos, o de lo contrario la policía se verá obligada a intervenir, aunque no nos gusta hacer eso», dijo en un comunicado el primer ministro, Ehud Barak.

El ministro del gabinete palestino, Hassan Asfour, dijo a Reuters: «Estamos pagando un elevado precio, pero Barak también pagará un precio elevado».

El proceso de paz entre israelíes y palestinos se ha estancado en torno al futuro de Jerusalén y el sitio sagrado en donde tuvieron lugar, el viernes, los enfrentamientos, que es sagrado tanto para los judíos como para los musulmanes.

Los judíos lo llaman el Templo del Monte, mientras que los musulmanes lo reverencian como el Noble Santuario, o al-Haram al-Sharif.

Los choques estallaron el jueves después de una controvertida visita por el líder opositor israelí, Ariel Sharon, un hombre vilipendiado por muchos árabes, pero no se informó de muertos en el primer día de violencia, aunque sí de unos treinta heridos.

Los incidentes del viernes fueron los más sangrientos en el sitio sagrado desde 1990, cuando soldados israelíes abrieron fuego contra palestinos que los apedreaban y mataron a 18.

También hubo incidentes separados de violencia el viernes.

En un incidente anterior, un policía palestino mató a un soldado israelí e hirió a otro en las inmediaciones de la población cisjordana de Qalqilya, dijo el ejército.

Los patrullajes conjuntos en Qalqilya fueron suspendidos y las autoridades israelíes impidieron a sus ciudadanos el ingreso a la población bajo gobierno palestino.

La policía dijo también que manifestantes palestinos incendiaron al menos dos vehículos israelíes en Jerusalén Oriental y arrojaron tres bombas incendiarias contra un seminario judío en la parte oriental de la ciudad.

En la población cisjordana de Belén, soldados israelíes dispararon gases lacrimógenos y balas recubiertas de goma contra manifestantes palestinos que arrojaban piedras en uno de los accesos al sitio donde nació Jesús.

Por lo menos tres manifestantes quedaron heridos.

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