Los jefes de la "familia" están encarcelados
La mafia vive uno de los momentos más críticos de su historia en Estados Unidos y entre los fiscales norteamericanos que luchan contra ella comienza a sostenerse que «la Cosa Nostra finalmente ha terminado».
Actualmente las familias mafiosas tienen un «jefe» de Boston fugado, después de haber sido protegido durante años por el FBI, el de Nueva York, John Gotti, en la cárcel enfermo de cáncer, detenidos en Florida, familias decapitadas y «padrinos» emergentes obligados al bajo perfil para sobrevivir. Los investigadores de la policía, sin embargo, son más cautos y, como sus colegas italianos recuerdan la capacidad de la mafia para renacer de las propias cenizas.
«La idea de que una ‘familia’ viva y muera con una sola persona es pura fantasía», explica Frederick Martens, un ex investigador, célebre por sus investigaciones sobre la mafia de Nueva Jersey.
El símbolo de la declinación de esta «institución» delictiva ítalo-norteamericana es John Gotti, en un momento un poderoso «padrino» del clan Gambino de Nueva York, que está cumpliendo una condena a cadena perpetua en una cárcel federal después de haber sido condenado, en 1992, al concluir el más célebre proceso a la mafia de los últimos años en Estados Unidos.
El «capo» fue nuevamente atacado por el cáncer de garganta que lo afecta y por el que fue intervenido hace dos años.
Sus condiciones son tan preocupantes que fue trasladado de la cárcel federal de máxima seguridad de Marion, en Illinois, a la prisión-hospital de Springfield, en Missouri.
Gotti desde hace años trata de seguir dirigiendo desde la celda el clan, pero los Gambino viven un proceso de declinación inexorable, testimoniado también por las detenciones que afectaron seriamente la rama de Florida de la «familia». El lugarteniente local de los Gambino, Anthony «Tony Pep» Trentacosta, también fue detenido, mientras en Long Island, en una operación paralela, el FBI detuvo a Steven Kaplan, un hombre de negocios que se proclamaba «hermanastro» de Gotti.
Por las calles de Nueva York, las cinco «familias» históricas –Gambino, Bonanno, Lucchese, Genovese y Colombo– tienen todas un jefe detrás de las rejas con la única excepción de los Bonanno que parecen estar en manos de un nuevo y muy prudente «padrino», Joseph Massino. En junio, los cinco sufrieron un duro golpe de parte del FBI que descubrió un intento de infiltrarse en Wall Street y detuvo a 120 personas. Pero a la mafia no le va mejor en el resto de Estados Unidos. En Boston, por ejemplo, los fiscales federales emitieron imputaciones por 21 homicidios contra el jefe James «Whitey» Bulger y su brazo derecho Stephen «the rifleman» Flemmi, que durante años gozaron de la protección del FBI, para el que actuaban como informantes.
Bulger, incluido en la lista de los diez hombres más buscados de Estados Unidos, fue durante 25 años el «jefe» incuestionado de Boston, incluso gracias a sus ambiguas relaciones con los investigadores locales.
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