El neonazismo ya tiene quien lo patrocine

El presidente iraní Mahmud Ahmadinejad se dio el gusto y realizó en Teherán su conferencia de negación del Holocausto. Como era previsible, acudió toda una serie de lunáticos de extrema derecha como el ex «mago» del Ku Klux Klan norteamericano, David Duke, el profesor francés Robert Faurisson y el activista neo-nazi de Australia, Frederick Toben. La conferencia, que reunió a 67 invitados de 30 países, tuvo el aval oficial del gobierno de Irán, ya que fue organizada por el Instituto de Estudios Políticos e Internacionales, que depende del Ministerio de Relaciones Exteriores. Lo inauguró el propio canciller, Manoucher Mottaki, quien «generosamente» dijo que si la conferencia llegara a decidir que el Holocausto realmente tuvo lugar, Irán aceptaría esa conclusión. Pero por las dudas, su ministerio tomó todas las medidas necesarias para impedir que cualquier historiador serio que haya investigado el Holocausto tratara de venir a Teherán y planteara el carácter absurdo de la negativa a reco- nocer hechos históricos ampliamente documentados. Por ejemplo, la cancillería iraní negó la visa al abogado árabe Khaleb Kasab Mahameed, quien dirige el Instituto Árabe de Investigación y Educación sobre el Holocausto en Nazareth.

Según comenta el Times de Londres, «su asistencia al encuentro de Teherán hubiera dado credibilidad a las declaraciones de funcionarios iraníes de que la conferencia no sería un foro para antisemitas o neonazis». Pero eso no pareció preocupar demasiado a los organizadores. Por otra parte, un grupo de judíos ultraortodoxos del furibundamente antisionista grupo de los Neturei Karta (Guardianes de las murallas) ya se preocupó por pretender dar a la conferencia un barniz de presunta respetabilidad.

Pero la tónica dominante de la conferencia fue la negativa del Holocausto. El escritor francés Robert Thiel dijo que el Holocausto era «una terrible mentira». El propio presidente, Mahmud Ahmadinejad, sostuvo que el asesinato de seis millones de judíos por parte del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial fue un «mito» y una «exageración». Como informó el periodista Robert Tait en The Guardian, en una exposición anexa a la conferencia, varios paneles yuxtaponen las palabras «mito» y «verdad». Bajo «mito» figuran hechos reconocidos sobre el Holocausto, mientras bajo «verdad» aparecen tesis revisionistas. Un video se refiere a «presuntas cámaras de gas» y una «presunta solución final». Una serie de fotografías muestra a soldados británicos «obligando» a prisioneros alemanes a sacar cadá- veres de una fosa común. La leyenda sugiere que los británicos fueron responsables por las muertes.

¿Cuál es el objetivo de este revisionismo histórico? ¿Por qué el presidente iraní insiste en convertir a Teherán en la nueva patria del neonazismo? ¿Por qué la insistencia en provocar a Europa, justificando retrospectivamente una ideología de odio que provocó una guerra mundial que dejó 55 millones de muertos?

Para el Times de Londres, «el Sr. Mottaki ha revelado la verdadera intención del gobierno iraní. El dijo: ‘Si la versión oficial del Holocausto es puesta en duda, entonces la identidad y naturaleza de Israel será puesta en duda’. Con declaraciones tan brutales de sus partidarios, los palestinos deben preocuparse de que su causa nunca será comprendida. De hecho, la verdad histórica sobre el Holocausto es lo que menos preocupa a los iraníes de línea dura. Ellos utilizan el tema especialmente por su carga emotiva, en Israel, Europa y, particularmente, Estados Unidos. Los iraníes de línea dura quieren movilizar apoyo doméstico a su desafío a Occidente en la cuestión nuclear y a sabotear todo diálogo con Estados Unidos sobre Irak. ¿Qué mejor manera de lograr el aislamiento que negar uno de los acontecimientos históricos más vergonzosos en la historia de Occidente?».

Pero el tema nuclear evidentemente no es lo único que parece preocupar a Ahmadinejad, el evidente arquitecto de la conferencia. En sus palabras ante los participantes volvió a sus amenazas contra Israel destinadas, obviamente, a frustrar todo intento de paz árabe-israelí. El presidente israelí dijo que Israel habría de hacerse añicos y luego explicó que correría un destino similar al de la ex Unión Soviética, luego de lo cual «la humanidad estaría libre».

Las valientes protestas de estudiantes iraníes contra Ahmadinejad señalan un comienzo de resistencia a una política belicista contra un país con el que Irán no tiene ningún tipo de conflicto y que sólo es instrumentada cínicamente para la expansión imperialista del régimen teocrático en el mundo árabe e islámico. Pero el régimen de Teherán, cada vez más represivo, por ahora no afronta ninguna amenaza opositora seria.

Además, las reacciones del mundo han sido demasiado débiles. Por supuesto, no faltaron las condenas de medios políticos europeos, pero escasearon las voces de organizaciones, intelectuales y personalidades públicas. Lamentablemente buena parte de la humanidad parece haber olvidado la lección de la Alemania nazi. Los judíos son sólo las primeras víctimas. El permitir la incitación a la violencia masiva contra ellos abre una caja de Pandora que puede terminar ensangrentando a toda la humanidad. *

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