Los peronistas anti K buscan reagruparse

Menem quiere ser presidente

Rodeado de escasos viejos colaboradores de su década como primer mandatario, Menem lucía en la cena que le sirvió de pista de lanzamiento algo envejecido. De diez mil invitaciones distribuidas por los organizadores, se reunieron a manducar y oír, unos mil comensales. El ex presidente afirmó que «hay que estar atentos» ya que el país «es una ola a presión… Falta poco para la extremaunción de este Gobierno», piensa. El mitin-lanzamiento de esta nueva candidatura de Menem tuvo como paraguas al partido «Lealtad y Dignidad». «No quiero que haya más especulaciones sobre el tema. Soy candidato a presidente en 2007″, tronó. Se quejó, claro, que lo difamen o que pensaran que «me iban a tumbar, pero acá estoy, más erguido que nunca, con hombres y mujeres de centro luchando por nuestros principios». Sí, «centro», porque, aclaró, quería diferenciarse de la izquierda y de la ultraizquierda donde ubica al universo kirchnerista.

Menem lució sus 76 años a cuestas y con señales de sus últimas nanas, como un fresco desmayo que sufrió durante un acto en la provincia de Córdoba, que aún mantienen en vilo a su entorno renovado (las viejas lealtades brillaron por su ausencia.

Sus críticas a Kirchner fueron durísimas y anunció un estallido del país para dentro de muy poco. Dice que en Argentina «hay una inflación galopante», y postuló como en su campaña electoral de 1989 un «salariazo». No usó esa palabra sino que reclamó un ingreso mínimo de 2.000 pesos. (Un dólar equivale a 3,07 pesos). El mínimo hoy es 700 pesos.

«Hicieron todo para que yo aparezca como un demonio, pero a la par de lo que pasa hoy yo soy un ángel. Los demonios son ellos». Cree que es el «único que puede salvar al país».

Sin sus viejos leales de un Partido Justicialista congelado, no estuvo siquiera el gobernador de Salta, Juan Carlos Romero, que fue su ladero en las presidenciales de 2003 cuando no se animó a ir al balotaje con Kirchner por temor a una derrota abismal.

Curiosamente, Menem no pidió, pero puede hacerlo en cualquier momento, elecciones para revitalizar al Partido Justicialista. Sabe que a Kirchner no le importa ese sello. El presidente tiene su herramienta electoral en el Frente para la Victoria y por ahora, todos los núcleos provinciales que mantienen la sigla PJ, irán en coalición con el kirchnerismo.

De todos modos, el peronismo anti-K, a través de tres de caciques provinciales volverá a reclamarle a la Justicia que apure la normalización del PJ nacional, intervenido desde setiembre de 2005 por disposición de la jueza María Romilda Servini de Cubría. El puntano Adolfo Rodríguez Saá, el salteño Juan Carlos Romero y el misionero Ramón Puerta planean reunirse la semana próxima para, en conjunto, elevar el reclamo. Más allá del planteo respecto del partido, subyace la aventura de acercar posiciones para fortalecer un armado peronista contra Kirchner. El antecedente: la formación de «Peronismo de Pie,» con lo que queda de amigos de Eduardo Duhalde y del propio Menem. Están embarcados en la posible candidatura presidencial del ex ministro de economía, Roberto Lavagna, junto a los radicales. Algunos piensan que mejor será acercarse al empresario Mauricio Macri. En ninguna combinación, figura Menem. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje