Orgasmo y masturbación hacen famosa a candidata
Criada en la alta burguesía paulista y referente del opositor Partido de los Trabajadores (PT), las encuestas la dan como favorita a ganar las dos vueltas electorales, una de las cuales se celebrará este domingo, para gobernar a los once millones de habitantes de San Pablo.
Y ya está considerada por los analistas políticos como candidata presidencial del PT en 2002.
Esta mujer de 55 años, ojos azules, casada con el senador Eduardo Suplicy, también del PT, llegó al socialismo brasileño no desde la base obrera, como el líder del partido, Luiz Lula Da Silva.
La candidata arribó al socialismo desde la aristocracia, por la que dice no se dejó deslumbrar.
Vinculada a las ricas familias ítalo-brasileñas de los Fracalanza y Matarazzo, educada en escuela de monjas y en Estados Unidos, desde hace 20 años discute con fervor los problemas de exclusión social, el racismo, el orgasmo, la masturbación, el casamiento de homosexuales y el derecho al aborto.
Muy tarde decidió ingresar a la política, ya cincuentona, de la mano de Lula, quien la considera su dirigente preferida, como la mayoría de los habitantes de San Pablo, la ciudad que concentra el 40 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) brasileño.
Incluso Lula, derrotado en dos oportunidades por el presidente Fernando Henrique Cardoso, la sostiene para las presidenciales de 2002.
Suplicy está lejos del concepto de socialización de los medios de producción y no reniega de las relaciones que haya que tener con los organismos internacionales de crédito. «Tengo una convicción pragmática y dinámica», se jacta.
Sin embargo, es una ferviente defensora de una nueva distribución de la riqueza y de la necesidad de realizar una reforma agraria.
Acerca de San Pablo, afirma que «se mantiene en situación de atraso y es víctima de la corrupción y de la incompetencia».
Foto: AFP
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