A cinco años de la mayor crisis política, social y económica de Argentina

El mes de los piqueteros

Fueron días de sangre, 36 muertos e intrigas políticas. Entonces no nacieron los «piquetes», la herramienta de lucha de los desocupados que por esos tiempos se incrementaban por legiones arrastrando a sectores de capas medias, al estallar el modelo de «convertibilidad» que le dio impronta al menemismo. Pero sí que se convirtieron en un dato de la política. Las marchas piqueteras han retornado en estos días no «con la misma fuerza de antes para convertir el centro de la ciudad en un caos», como advirtió ayer alarmada «La Nación». En rigor, son columnas más enflaquecidas. Una de las razones de que diciembre venga movido es la cercanía del quinto aniversario que ese sector humilde supone como del «argentinazo», frustrado, que alienta nuevas moviliza- ciones.

Hay una agenda de aquí a fin de año de marchas y mítines por reivindicaciones específicas para los desempleados, a pesar de que el Indec (estadística oficial) confirmó que en un año el desempleo bajó del 11,1% al 10,2. Con todo, y a pesar del crecimiento del PBI, la cesantía volvió a trepar en la Capital Federal, Córdoba, La Plata, en regiones del Noreste y en la Patagonia. El Indec considera a los beneficiarios de los muy módicos planes sociales que realizan tares laborales como «ocupados». Es una dudosa afirmación.

Los cortes de rutas de los vecinos de Gualeguaychú y los que acaban de concretarse en regiones agropecuarias dentro del lock-out de los productores son parte de una tendencia que viene creciendo en los últimos meses y que indica que los piquetes dejaron de ser un arma exclusiva de las organizaciones de desocupados. Un informe del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría, que dirige el politólogo Rosendo Fraga, muestra que la mayoría de los cortes de rutas organizados durante los últimos seis meses tuvieron como protagonistas a grupos de vecinos, estudiantes y comerciantes, organizaciones sindicales y agrupaciones agrarias.

«Debido al crecimiento de las protestas de esos sectores, en noviembre casi se duplicaron los piquetes y pasaron de 33 a 58. Si bien la marca está por debajo del promedio de los últimos 12 meses, que es de 67, representa el nivel más alto de protestas desde mayo pasado. El mes más conflictivo fue abril, con 143 interrupciones del tránsito», dice el estudio. «Los cortes de rutas y vías públicas, como el de Gualeguaychú, confirman que los piqueteros han perdido el protagonismo en esa modalidad de protesta», dice el informe de Fraga.

Los que más piquetes hicieron entre mayo y noviembre fueron las agrupaciones de vecinos, comerciantes y estudiantes, con 89 protestas, es decir, el 30,6 % del total.
Les siguieron los reclamos de las organizaciones sindicales, que sumaron un 26,1%; el sector de la agroindustria, 17,9%; los grupos aborígenes,11,3%; los piqueteros con el 7,9% y otros sectores, con 3,4% y desocupados y cartoneros, con el 2,7%.

Los cortes de rutas, surgidos con fuerza en 1997 con base en Neuquen, La Matanza, Salta y Jujuy, se convirtieron con los años en protestas predominantemente urbanas. *

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