Se agrava el peligro golpista
LA SUSPENSION de la huelga de hambre por parte de parlamentarios y constituyentes de Podemos, la principal fuerza opositora liderada por el ex presidente Jorge Quiroga, puede sugerir que disminuyó el peligro golpista que se cierne sobre Bolivia, impulsado por los sectores oligárquicos que perdieron el gobierno, particularmente en Santa Cruz. Nada más falso. La amenaza se ha agravado considerablemente.
Cuando en Cochabamba llegaban a su término las labores de la II Cumbre de la Confederación Sudamericana de Naciones y en simultáneo la Cumbre Social de los Pueblos, los prefectos (gobernadores) y los llamados movimientos cívicos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija crearon una «Junta Autonómica Democrática de Bolivia». Según sus voceros, amplificados por la prensa a su servicio (que desempeña el mismo papel que en Venezuela y en Brasil), «la entidad tiene como finalidad establecer la forma de organización de las autonomías que estos departamentos pretenden legitimar a través de un cabildo abierto simultáneo», fijado para el viernes 15 en Tarija. Los representantes de la Media Luna como se conoce estos cuatro departamentos – anunciaron que las huelgas por los 2/3 en la Constituyente continuarán. Declararon sin ambages que «los temas de las autonomías departamentales deben ser tratados en forma directa entre los constituyentes y la Junta Autonómica» y que «la nueva entidad establecerá la forma de organización que tendrán las autonomías, sin esperar a la ley que se pueda aprobar en la Constituyente».
Resulta evidente que la Junta encabezada por los prefectos y los presidentes de los comités cívicos – se propone sustituir a los poderes emanados del voto popular. Es una subversión, en sentido propio. Con razón Santos Ramírez, presidente del Senado y dirigente del MAS, declaró que el pedido de los 2/3 para aprobar la nueva Constitución fue una pantalla para encubrir las intenciones de los oligarcas de Santa Cruz de imponer «una autonomía de facto» y separarse del país. En sus palabras, «el documento expresa con mucha claridad la declaración de una autonomía de facto y convoca a la separación». Agregó: «Quieren decidir ellos separarse soberanamente», lo que los coloca al margen de la Constitución y la ley. En el mismo sentido, el presidente del comité cívico de Caraparí (Tarija), Alfredo Márquez, dijo que ellos deben decidir «si quieren que Tarija siga perteneciendo a Bolivia».
Lo que desnuda el trasfondo de la propuesta secesionista (al estilo de la Liga del Norte italiana) es que, como lo dijeron sin vueltas, ellos quieren manejar los recursos naturales, la tierra y los impuestos. El vocero del gobierno reiteró que ahora todos los bolivianos, incluso quienes al principio estuvieron confundidos, pueden advertir que la consigna de los 2/3 ha servido para manipular las conciencias, pero ahora surge el objetivo real, que vulnera la democracia, pisotea la Constitución y la ley, pretende liquidar la Constituyente y los poderes públicos y apunta a desintegrar el país. Advirtió: «Quienes pretendan dividir la patria, simplemente son traidores a nuestra unidad nacional» y los denunció como portadores de «un sentimiento de antipatria, de divisionismo, de desintegración del país».
Para decidir sus próximas acciones el MAS reunirá en La Paz a todos sus dirigentes en los 9 departamentos y en la Constituyente, así como al Parlamento, junto con los movimientos sociales, que desempeñaron un papel esencial en la aprobación de la nacionalización de los hidrocarburos y la reforma agraria. Ese es precisamente el curso que pretenden revertir, con maniobras encubiertas, los movimientos secesionistas.
A tal punto que han alentado acciones de violencia, ocupación por la fuerza de locales de gobierno (como oficinas impositivas en Santa Cruz, y otras) amén de las amenazas de nuevas acciones «fuera de control» a través de sus órganos de prensa. La juventud cruceñista declaró que tiene armas y las utilizará. Es más: el domingo se habló de una posibilidad de acuerdo entre las partes, sobre la base de cuatro puntos elaborados con participación del vicepresidente Alvaro García Linera, tendientes a proseguir la labor de la Constituyente (paralizada por la oposición) y a afinar los mecanismos de votación. Pero a poco andar la oposición pateó la mesa y puso en marcha la maniobra de partición. Como dijo Evo Morales, lo que ellos no quieren es que se mantenga sobre todo el país el gobierno que conquistó con 54% de votos el 18 de diciembre 2005
El 2 de julio el MAS ganó con creces la mayoría absoluta de la Constituyente (135 en 255 bancas) y logró el rechazo por 53% de los votos a nivel nacional del referéndum autonómico promovido por los cuatro departamentos de Oriente donde se concentran el petróleo, el gas y los agronegocios.. Su objetivo, que ahora sale plenamente a luz, era la separación del gobierno central. El NO a la autonomía triunfó en La Paz, Cochabamba, Chuquisaca, Potosí y en Oruro (con un máximo de 75,48%) y perdió en Santa Cruz, Tarija, Beni y en Beni (con 82,1%). Ahora los secesionistas quieren hacer prevalecer estos últimos resultados, dejando de lado el hecho de que a nivel nacional prevaleció la voluntad soberana de mantener unida a Bolivia. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad