La diputada Isabel Allende pidió que continúen los juicios
La muerte de Pinochet, «el general que traicionó su juramento, que traicionó al presidente Salvador Allende» y que siempre mostró «su incapacidad de arrepentimiento, de conmoverse, de pedir perdón», «cierra un ciclo personal», afirmó Isabel Allende en conferencia de prensa.
Pero «no cambia Chile» y mucho queda por hacer para reparar los crímenes de la dictadura, consideró Allende en la sede del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), donde poco antes se reunió con el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.
«Los procesos deben continuar», enfatizó la diputada chilena, que subrayó que unas 400 causas están abiertas en Chile por violaciones a los derechos humanos durante el régimen militar (1973-90).
La hija del presidente Allende, derrocado en un golpe militar del general Pinochet el 11 de septiembre de 1973, lamentó que jamás haya sido pronunciada ninguna condena contra el dictador, que murió el domingo a los 91 años, y que nunca haya sido enviado a prisión.
La muerte de Pinochet el día de la celebración internacional de los derechos humanos muestra que «el destino a veces tiene sus jugadas» y esta vez fue contra alguien que siempre pretendió que «los derechos humanos eran un invento marxista», dijo irónicamente Isabel Allende.
La legisladora chilena expresó su «enorme reconocimiento» hacia el juez español Baltasar Garzón, que en 1998 logró que Pinochet fuera detenido en Londres durante 17 meses, sacando a la luz pública mundial los crímenes de su dictadura y permitiendo que «las víctimas, por primera vez, tuvieran esperanza».
«Después de este arresto, los tribunales chilenos han entendido que había que enjuiciar a Pinochet», consideró la diputada, que lamentó que «hasta ahora fallaron porque acogieron los argumentos de su defensa», pues Pinochet, hasta el último momento «ha preferido hacerse pasar por demente senil».
Allende espera que las investigaciones del juez Garzón sobre el patrimonio oculto del dictador lleguen a buen puerto y que los casi 30 millones de dólares que habría depositado en cuentas secretas sea destinado a las víctimas.
La hija de Salvador Allende condenó los incidentes que se produjeron tras el anuncio de la muerte del dictador en Santiago, y admitió que demuestran que «Chile tiene una herida abierta».
«Cuando la justicia tarda, la herida tarda mucho más en cicatrizar», concluyó. *
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