El entorno de la Cumbre en Bolivia

La amenaza golpista

La confrontación se exacerbó porque en el último período el gobierno logró grandes avances en temas fundamentales. En un mismo día se firmaron 44 contratos con las empresas petroleras y se logró la aprobación definitiva en el Senado de la ley de reforma agraria. Esa noche en el Palacio del Quemado Evo Morales le puso el cúmplase a ambas disposiciones, rodeado por los integrantes de los movimientos indígenas y campesinos que habían recorrido el país durante tres semanas para converger en La Paz y cuya presión fue determinante para que en el Senado (donde el MAS no tiene la mayoría) aparecieran los votos para consagrar la iniciativa que venía aprobada de Diputados.

Precisamente en su alocución del viernes en la Cumbre de Cochabamba, al recibir de manos de Lula la presidencia de la CSN, el mandatario boliviano destacó la participación decisiva de los movimientos sociales para plasmar esos cambios fundamentales en su país. Esos mismos movimientos sociales, pero esta vez a escala continental, estuvieron reunidos en los días previos en la misma ciudad, y entregaron sus conclusiones y recomendaciones a los presidentes, otro hecho inédito y augural en estos encuentros.

Allí Evo Morales destacó que medidas de este tipo (basadas en la recuperación soberana de los recursos naturales y la entrega de los latifundios improductivos) implican un cambio esencial en la nueva América Latina, y permiten utilizar mayores recursos ahora en manos del Estado para enfrentar la pobreza y mejorar la educación pública, como ya Bolivia comenzó a hacerlo.

Esto es lo que la oligarquía pretende revertir apelando a toda clase de métodos. Empezaron con huelgas de hambre, pero ya aparecieron depredaciones de diverso orden en varias departamentos, medidas de fuerza unidas a una feroz campaña mediática. En sobrias declaraciones al desembarcar en el aeropuerto Jorge Wilsterman, el presidente Chávez dijo que los métodos puestos en práctica en Bolivia se parecían a los utilizados en Venezuela en 2001 y 2002, en preparación del golpe de estado del 22 de abril.

 

Rompen la tregua

Los gobernadores de los cuatro departamentos de la «media luna» (Santa Cruz, que además alienta tendencias secesionistas que fueron derrotadas en la votación a nivel nacional, Beni, Tarija y Pando), iniciaron una huelga de hambre, seguida por los respectivos «comités cívicos». La oposición copó la sala de sesiones del Poder Legislativo en La Paz, el cual debe sesionar ahora en oficinas de la vicepresidencia. Se planteó una tregua en Cochabamba por la realización de la Cumbre, pero la misma, dice el diario Los Tiempos «se rompió por decisión del presidente del Comité Cívico, Oscar Zurita, el presidente de la Federación de Entidades Empresariales de Cochabamba, Javier Artero, y un grupo de personas que se sumaron a la huelga de hambre». El diario informa que «grupos de universitarios y unionistas iniciaron la toma de las oficinas públicas en Santa Cruz» y detalla «la incursión violenta de estos grupos en las oficinas de Impuestos Nacionales». Amenaza con que «el descontento de la población se puede salir de control y será responsabilidad expresa de las autoridades de gobierno» y que «el presidente Evo Morales se mantiene inamovible y desafiante».

La confrontación llegó al seno de la Asamblea Constituyente que sesiona en Sucre y que la oposición pretende paralizar, en actitud de abierto sabotaje. Allí se resolvió votar los artículos por mayoría absoluta y que la aprobación definitiva de la nueva Carta Magna se haga por 2/3; en caso de no llegarse a esa cifra, dijo Morales, lo más adecuado sería que resolviera el pueblo en un referéndum confirmatorio en diciembre de 2007. Pero esto es lo que la oposición no acepta, por temor a las urnas.

 

Integración sudamericana

En ese marco sesionó el viernes y sábado la II Cumbre de la CSN, en que están representados 12 países sudamericanos, con la presencia además de los presidentes electos Daniel Ortega y Rafael Correa, las de México y Panamá como observadores y las ausencias de Kirchner y Uribe. Allí el gran tema de debate es la integración sudamericana, particularmente en su faz energética (para lo cual Lula propuso una reunión de los ministros del ramo en el primer trimestre de 2007), además de la integración física, económica, comercial, cultural.

Junto con el magno proyecto de Gasoducto del Sur, se barajaron las posibilidades de crear un Banco Sudamericano de Desarrollo, de debatir especialmente a propuesta de Evo Morales una agenda social sudamericana y de crear un Parlamento sudamericano con sede en Cochabamba, en el centro del continente. Volveremos sobre estos temas.

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