Bolivia: continúa la crisis política

La crisis política boliviana por el control de la Asamblea Constituyente se profundiza en medio de una ola de violencia y el resurgimiento de antiguos enconos regionales, raciales y de clase entre La Paz, sede de gobierno, y la rica Santa Cruz.

El gobierno del izquierdista Evo Morales y la oposición, enfrascados en una agria disputa por el control de la Asamblea Constituyente, se encuentran lejos de alcanzar mínimos acuerdos siquiera.

Por el contrario, cruzan acusaciones cargadas de epítetos y aleja la posibilidad de negociar una salida a una crisis que empieza a sumar brotes de violencia, incluso con armas en la oriental ciudad de Santa Cruz, donde existe la mayor oposición a Morales. La confrontación llegó incluso a la Cumbre Sudamericana, que se inauguró ayer en la ciudad de Cochabamba (centro). La polarización ha incrementado el número de huelguistas de hambre, que ya supera los 800, sobre todo en Santa Cruz, y en mucha menor proporción en Beni, Tarija y Pando, cuyas elites se oponen terminantemente a la política del mandatario indígena, que se propone liquidar al latifundio.

El vicepresidente Alvaro García intentó el jueves dialogar con la oposición y pidió, como condición indispensable, que ésta levantara una huelga de hambre de 43 congresistas en La Paz.

Pero el diputado opositor Fernando Messmer se negó a dialogar con el gobierno bajo tal condición.

De todas formas el Congreso fue citado para media mañana del sábado.

La violencia que estalló a media semana en La Paz, donde militantes del oficialista MAS atacaron un piquete de huelguistas de hambre, y partidarios de izquierda y derecha se disputaron a puño en un salón del Legislativo, se ha trasladado a Santa Cruz. *

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