La Cumbre Sudamericana busca la integración regional
La cita sudamericana, sin una confirmación total sobre cuáles de los 12 presidentes de la región estarán presentes, se desenvolverá en condiciones inciertas por la fuerte confrontación interna que golpea a Bolivia entre el gobierno de Morales y una oposición con 600 personas en huelga de hambre en cinco regiones, alzando el tono de su protesta.
Es en medio de ese ambiente caótico que las misiones oficiales comenzaban a llegar a esta ciudad central boliviana, cuyas autoridades también han manifestado su oposición a Morales, aunque esperan al final de la Cumbre para tomar acciones más radicales.
En un intento por desactivar las protestas, Morales propuso, sin éxito, una tregua. Este jueves el mandatario aseguró que a pesar del desorden reinante, «está garantizada» la cita presidencial sobre todo «por los movimientos sociales, indígenas y campesinos» que preparan un agasajo masivo el sábado en una concentración pública a los mandatarios asistentes.
«En procesos de cambio siempre hay algunos obstáculos, algunos grupos que defienden sus intereses», justificó Morales. «Saben los presidentes, saben los pueblos de dónde vienen estos obstáculos, grupos que quieren dañar la imagen del país, la del gobierno», añadió.
Versiones desde Buenos Aires pusieron en duda la presencia del gobernante argentino Néstor Kirchner, segundo comprador del gas boliviano.
La cita presidencial tiene el objetivo puntual de formar una Comisión Energética Sudamericana que diseñará un proyecto regional que va desde tendidos eléctricos hasta gasoductos y oleoductos, en una extensa red que abarcará los grandes centros urbanos y las pequeñas poblaciones. La crisis boliviana podría tocar de cerca a la Cumbre si se confirma una intención del opositor Unidad Nacional (UN) de extender a Cochabamba las protestas de La Paz y Santa Cruz.
El nivel de confrontación llevó a la Iglesia Católica a lanzar este jueves un vehemente llamado para que el gobierno boliviano y la oposición cesen la violencia, alcancen acuerdos y alejen el espectro de «división, dolor y muerte». «En nombre de Dios hago un vehemente llamado a todos los ciudadanos en especial a quienes están con responsabilidades de gobierno así como entidades cívicas y sociales» a que depongan sus posiciones antagónicas, dijo el cardenal boliviano Julio Terrazas.
El prelado deploró que los brotes de violencia de las últimas horas en La Paz y Santa Cruz infundieron «miedo en la población»
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