Disensos dentro de la gobernante Alianza

El presidente Fernando de la Rúa desmintió que propondrá al ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, como titular del Banco Central.

«Clarín» y la rápida desmentida no aplacó las especulaciones sobre la intención de un sector del oficialismo que entiende necesario lograr acuerdos con Cavallo para mejorar la credibilidad del gobierno ante los mercados, y darle un impulso a la economía cuyo estancamiento ya genera roces dentro de la Alianza.

El actual titular del Banco Central, Pedro Pou, es criticado por el ministro de Economía, José Luis Machinea, por el ex presidente Raúl Alfonsín o el gobernador (peronista) de la provincia de Buenos Aires , Carlos Ruckauf, por motorizar la dolarización de la economía.

Más que molestarles esa apreciación, los partidarios del relevo de Pou buscan a alguien que rebaje los encajes financieros que permitan a los bancos mejorar su liquidez y reducir el costo, ahora muy elevado, de los créditos, sin generar inquietudes sobre el futuro de la convertibilidad.

El vicepresidente Carlos «Chacho» Alvarez criticó la tarea de Machinea cuando dijo que «no se explica bien por qué la economía no progresa o no sale de este nivel de lentitud de crecimiento. Hay que hacer cambios fuertes, con vigor y señalar con precisión cuál es la estrategia y el modelo de crecimiento económico. Debe ser distinto al ‘piloto automático’ que tuvimos en los últimos años con (Carlos) Menem y (el ex ministro de economía) Roque Fernández», dijo aunque más tarde, ante el tembladeral que generaron estas palabras, Alvarez –que ayer estaba en Chile– indicó que seguía respaldando a Machinea.

Desde Praga, donde el ministro participó de la cumbre económica mundial, allegados a Machinea afirmaron que puso el grito en el cielo.

En medio de estas acusaciones, el ex presidente Raúl Alfonsín le restó ayer dramatismo al reclamo de «Chacho». «Si hay un amigo de «Chacho» Alvarez en el gobierno ese es Machinea», subrayó Alfonsín.

Efectivamente, el vicepresidente fue uno de los promotores de la designación de Machinea en su cargo, pero también es claro que no está conforme con su gestión.

El jefe del partido radical respaldó al ministro «porque a pesar de las dificultades, consiguió varios logros en las reuniones con el FMI». Alfonsín evaluó que el vicepresidente quiso hacer un llamado de atención sobre las «fallas de información» que presenta la administración central para comunicar a los argentinos los motivos de algunas situaciones puntuales.

Además Alfonsín expresó que su «relación con Alvarez es buena», ya que coinciden «en aspectos fundamentales de lo económico». El presidente De la Rúa advirtió que existe una campaña para tratar de quebrar sus vínculos con el vicepresidente y con ello, liquidar a la Alianza.

Lo que es real es el curso de acción de la mayoría del peronismo, disgustado con el vicepresidente por su cruzada moralizadora de la cámara alta y de las costumbres políticas. Pero es evidente que en el liderazgo de la Alianza existen divergencias sobre la profundidad de la transparencia o sobre el rumbo económico.

Y esto es lo que da pie a las especulaciones.

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