Caso Litvinenko: ¿Scaramella o Scaramanga?
¿Era Francisco Scaramella y Mario Scaramanga? ¿O tal vez era Mario Scaramella y Francisco Scaramanga?
Uno, es un personaje de ficción que se parece mucho a tipos de la realidad. El otro, es un personaje real, que se parece mucho a los personajes de ficción. Pero ¿cuál es cuál? Uno está asociado a figuras creadas por un escritor llamado Ian Fleming. El otro, a un ex espía ruso real: Litvinenko, Alexander Litvinenko.
James Bond fue el principal personaje de una película llamada «Desde Rusia con amor». Alexander Litvinenko y Mario Scaramella son la principal razón por la que siete policías ingleses tomaron un avión con destino a Moscú, no exactamente por amor a la capital rusa, sino para investigar pistas sobre uno de los asesinatos más inusuales de la historia criminal inglesa.
Alexander Litvinenko. Ex teniente coronel de la KGB soviética y luego de su par democrático FSB rusa. En el año 2000 Litvinenko desertó de su organización y se asiló en la ciudad de Londres, donde declaró que había sido enviado por la FSB para eliminar físicamente al empresario y disidente ruso, Boris Berezovsky. El fugitivo estatal también acusaría al Estado ruso y en particular a su presidente, Vladimir Putin, de haber planeado un atentado mortífero centenario en Moscú, para implicárselo a los chechenos y poder invadirlos.
Según las denuncias de Litvinenko, la FSB rusa había formado un grupo de tareas supersecreto para la protección de Estado ruso. Su misión: el arresto de traidores, desertores, espías y cualquier otro elemento criminal que significase un peligro para los intereses rusos. En caso de un arresto sería imposible, estaría autorizada la eliminación automática del sospechoso.
Otro personaje protagónico real: Mario Scaramella. Profesor italiano especializado en temas relativos al Estado ruso, incluyendo mafias, espionaje, fechorías y persecución y eliminación de elementos indeseables.
Locación: un restaurante japonés en el corazón de Londres. Hora del día: almuerzo. Fecha: noviembre 1. Acción: Litvinenko se encuentra con Scaramella para discutir un dossier que había llegado hace unos días a manos del segundo. El dossier contenía información explosiva: una lista de personajes reales rusos, marcados para la ejecución sumaria por figuras elusivas del contraespionaje ruso, al servicio de otras figuras elusivas del contraespionaje ruso.
Drama: el nombre de Litvinenko estaba en la lista. En ese restaurante, Itsu, Scaramella solo bebe un vaso de agua. Litvinenko ese mediodía tenía hambre y prefirió degustar la delicada comida del famoso establecimiento, el sushi, un plato liviano a base de arroz y pescado crudo. Dos semanas más tarde, Litvinenko moría en un hospital inglés, rodeado de su familia y la prensa mundial. Mientras tanto, Scaramella había desaparecido de los lugares que solía frecuentar: sabía que era un hombre marcado por los asesinos de su contacto.
Causa de la muerte de Litvinenko: envenenamiento por radiación. Su autopsia debió ser conducida por médicos forenses especialmente protegidos contra el potente elemento polonio 210, que lanza partículas radiactivas mortales. Para su entierro, el cuerpo del ex espía deberá ser sellado en un féretro especial de plomo. Si sus familiares desearan la cremación, deberán esperar 22 años, fecha en que la vida activa del elemento en cuestión pierde gran parte de su acción destructora.
El complot se espesa. Los policía ingleses, armados con un contador Geiger de altísima sensibilidad capaz de detectar hasta la presencia de un miserable átomo radiactivo, efectúa un seguimiento de las últimas horas de Litvinenko por las calles de Londres. Un átomo es descubierto en un hotel exclusivo, donde el ex espía se había encontrado con figuras sospechosas de origen ruso. Otro átomo se descubrió en la palanca de cambios de su coche. Si Litvinenko tuvo relaciones sexuales con su esposa desde noviembre 1, ella también estaría envenenada.
Días más tarde, la policía inglesa encontró átomos polonio 210 sin dueño en las butacas de varios aviones del tránsito aéreo Moscú-Londres. La pista del polonio 210 indicaba un destino sin escalas a Rusia.
Aparentemente, otros átomos del inestable elemento también fueron descubiertos en el cuerpo de Mario Scaramella, quien permanece bajo observación en un hospital inglés. Condición médica actual: estable, fuera de peligro.
Quien quiera haya decidido la eliminación física del ex espía ruso Litvinenko, no podría haber elegido un método más sensitivo para eliminarlo en Londres. La radiación es un tema al tope de la agenda de los servicios secretos y de la policía británica. Desde que Bin Laden derribó las Torres Gemelas del WTC en Nueva York, Londres teme un ataque radiactivo por las fuerzas de Al Qaeda. El establishment inglés ya estaba preparado para un ataque de este tipo, pero jamás imaginó quién iba a ser la víctima. Complots y contracomplots están a la orden del día. Algunos dicen que Berezovsky mató a Litvinenko para desacreditar a Putin.
Pero lo que se desprende del «caso Litvinenko» es también significativo para el resto del mundo. Desde la guerra de Irak se ha abandonado la legalidad internacional y la Tierra entera se ha convertido en el campo de batalla de una guerra muda y sucia. Un lugar donde el secuestro y la tortura se utilizan como arma para la represión terrorista, sean estados represivos o países democráticos.
No mucho tiempo atrás un «grupo de tareas» de la CIA persiguió y redujo a un presunto terrorista árabe en las calles de Milan y lo trasladó a Egipto secretamente para su interrogatorio y tortura. Mientras tanto, Polonia y Rumania actúan como anfitriones para cárceles secretas donde individuos aparecen y desaparecen como personajes en una sala de espejos demencial.
La legalidad de las Naciones Unidas, en 2003, fue cuestionada como como «una organización irrelevante y anacrónica» a las necesidades actuales del mundo, por dos importantes paradigmas de la democracia internacional, Inglaterra y Estados Unidos.
Irak y en menor medida el «caso Litvinenko» parecen indicar que es la hora de la iniciativa estatal sin límites. Cada país débil está solo. Ni que hablar del individuo. Nos acordamos ahora de un plomero brasilero que murió con siete tiros en la cabeza en Londres hace poco más de un año, en las mismas calles de Londres. *
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