Mucho ruido y pocas nueces
Las dos instituciones y las naciones más ricas del mundo insisten en que escuchan a los manifestantes y aseguran estar dando pasos para aliviar a muchos países de sus pesadas deudas, lo que les permitiría contar con fondos para combatir la pobreza. Sin embargo, los grupos de presión opinan que no se ha hecho lo suficiente e incluso funcionarios de importantes países acreedores admiten lo mismo.
«Mucho se habla sobre la HIPC. Probablemente demasiado», admitió un delegado al referirse a la iniciativa para los Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC, por sus siglas en inglés).
El Banco Mundial y el FMI lanzaron la iniciativa en 1996, prometiendo eliminar deudas en gran escala en los países que reformaran sus economías y elaboraran proyectos para reducir la pobreza. El esquema estuvo destinado a 40 países, la mayoría en el Africa Subsahariana. El número ha disminuido a 32, en vista de que los países involucrados en guerras civiles fueron excluidos.
El monto del alivio previsto para esos 32 países es de 29.000 millones de dólares en valor neto actual.
Pero el proceso para concretar alguna cancelación importante de deuda ha sido lento. El año pasado fue reformado para acelerarlo y la comunidad internacional se comprometió a que veinte países se beneficiarían del esquema para fines de este año.
Diez de ellos –Bolivia, Honduras, Benin, Burkina Faso, Mali, Mauritania, Mozambique, Senegal, Tanzania y Uganda– ya han alcanzado el llamado «punto de decisión» para comenzar a recibir parte de la ayuda de deuda.
Sólo un país ha calificado
Sólo un país –Uganda– ha alcanzado el llamado «punto completo», mediante el cual se supone que las naciones deben recibir la gran cancelación final de deuda de los dos prestamistas multilaterales y de países acreedores bilaterales.
Pero el ministro ugandés de Finanzas, Gerald Ssendaula, dijo la semana pasada a Reuters que muchos países simplemente no habían borrado sus deudas con Uganda, tal como se había acordado, y que su nación sólo había visto los pagos de su deuda reducidos a la mitad, a 80 millones de dólares anuales.
Y los otros nueve países que ingresaron al esquema este año sólo han visto sus pagos reducidos en un tercio. Deberán ahora esperar años y cumplir montones de condiciones antes de que puedan recibir algo más. «El año pasado se conoció a la HIPC más que nunca antes. Está claro para los países que se acercan (al beneficio) que no hay suficientes cancelaciones y que no va lo suficientemente rápido», dijo una portavoz de Jubileo 2000, una coalición de grupos que hace campaña para la eliminación de deuda y que ha obligado a que el tema se destaque en la agenda internacional.
«Los pagos por el servicio de la deuda son todavía demasiado altos y se comen fondos preciosos que podrían ser gastados en salud y educación», agregó. Los países HIPC deben alrededor de la mitad de sus deudas a organismos multilaterales y el resto a países acreedores, con sólo una fracción en manos de bancos del sector privado. Un comité del FMI aprobó el domingo reformas acordadas este mes por ese organismo y el Banco Mundial que eliminan algunas condiciones onerosas en el esquema de la HIPC.
HIPC funciona, insiste el Banco Mundial
El jefe del Banco Mundial, James Wolfensohn, y su colega del FMI, Horst Koehler, aseguraron reiteradamente en las reuniones que la iniciativa HIPC funcionaba y que estaban haciendo todo lo posible para que un total de 20 países entrara en el proceso a fines de este año.
Los otros 10 países son Nicaragua, Camerún, Chad, Gambia, Guinea, Guyana, Guinea-Bissau, Malawi, Ruanda y Zambia. Wolfensohn y Koehler dijeron que no pueden cancelar más deudas sin contar con fondos extra y significativos de sus accionistas, en referencia al Grupo de los Siete países más industrializados del mundo.
Pero eso fue bloqueado, al menos en parte, por el congreso de Estados Unidos, que tiene objeciones ideológicas para colocar más dinero en ambas instituciones.
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