La "píldora del día después" desembarca en EEUU

A doce años de su aparición, en Francia, la controvertida píldora «del día después» está por desembarcar en Estados Unidos, donde las autoridades farmacéuticas deben decidir esta semana si aprueban su ingreso al mercado.

«Esta vez tienen que autorizarla, pero hasta que no lo hagan, no celebraremos», dijo ayer Gloria Feldt, presidente de Paternidad Planificada, la organización feminista que desde hace años lucha por el ingreso al mercado estadounidense del RU-486 o píldora del día después.

Este medicamento fue utilizado por aproximadamente medio millón de mujeres en Europa, como forma de prevenir el embarazo no deseado.

La Administración para Drogas y Alimentos (FDA), el ente regulador farmacéutico estadounidense, resolverá esta semana sobre la aprobación o el rechazo al producto, informaron voceros de esa oficina.

Durante meses, en Francia, donde fue desarrollado, provocó ásperas polémicas por la decisión oficial de distribuirlas a las adolescentes en los colegios.

El producto interrumpe el embarazo dentro de los 49 días posteriores a la concepción. La sustancia del RU-486 impide al óvulo fecundado adherirse al útero bloqueando la progesterona, una de las hormonas claves para el embarazo. Otra sustancia, el misopitrol, completa la acción con la expulsión del embrión.

En Estados Unidos, la píldora fue rechazada por la administración del republicano George Bush, a principios de la década de los noventa, por presiones de los movimientos antiaborto.

Luego, su sucesor, el presidente Bill Clinton, revocó la medida, pero la FDA no dio el sí definitivo para el ingreso de la píldora en Estados Unidos, pese a que el laboratorio francés Roussel-Uclaf le dio los derechos de distribución a la organización sin fines de lucro Population Council.

Esta entidad presiona por todos los medios al FDA para que dé luz verde a la píldora considerada «del día después».

El FDA argumenta que falta información sobre el medicamento para poner el producto en el mercado estadounidense.

Esta semana vence el plazo prometido por el FDA para resolver sobre un pedido realizado por Population Concil el 30 de marzo pasado.

En caso de autorizarse, vendrá otro debate: si inscribir a las que toman las pastillas deben ser llevadas en un registro especial o cómo distribuirlas, en los hospitales o en los consultorios privados de los médicos.

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