Otro lock out de ganaderos contra el presidente argentino Kirchner
No es la primera bronca colectiva que llega del campo, paradójicamente en tiempos de gran bonanza por los precios internacionales de casi todo lo que aquí se produce. Es cierto que el gobierno impone fuertes retenciones a las exportaciones, que son parte de su política de distribución de ingresos, una manera de eludir una franca política en la materia y la de modificar el regresivo sistema impositivo. Pero las retenciones, que también se imponen al petróleo especialmente son resistidas por los que tienen que aceptarla. Es que según el Presidente «la rentabilidad que tiene el campo refleja que la protesta es sólo ideológica».
Las entidades agropecuarias tienen un fuerte tinte conservador, a excepción de algunas pequeñas o la Federación Agraria Argentina que representa a medianos y pequeños productores. Pero la FAA también va al lock out, consistente de no enviar hacienda a los mercados de concentración pero tampoco comprar insumos, e incluso le dará su tónica con cortes de rutas contando con el uso de tractores y mítines en localidades del interior. Otras entidades de productores medianos, tampoco irán a la protesta pero la semana próxima habrá movilizaciones fuertes en zonas agropecuarias.
Un informe oficial indica que «los ingresos de los productores atraviesan –después del pico de 2004– uno de los mejores momentos de la última década» y por eso Kirchner se propone montar un operativo para romper la protesta.
Vayamos por parte. Ahora como meses atrás los productores no quieren que desde el Estado se fijen precios para la comercialización del ganado y de la carne.
Es la faena del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, el más odiado, por los empresarios, y no sólo del agro, porque tiene la tarea de evitar el alza de precios, motor de cualquier proceso inflacionario. Los productores quieren libertad de comercio y que no se pongan trabas a la exportación de carne, como manera de regular los precios del alimento clave de la dieta de los argentinos.
Según el diario Clarín el Ministerio de Economía inició negociaciones reservadas con grandes productores, frigoríficos y supermercados para abastecer la semana próxima al mercado y aparentemente consiguió comprometerlos para que sacaran a la venta la estratégica «reserva permanente» que tienen de carne. Los grandes supermercados que tienen campos, enviarán ganado al mercado.
Hay un doble objetivo: evitar el desabastecimiento y golpear lo que se considera en el oficialismo una movida de Mauricio Macri, el radicalismo y el duhaldismo, referentes de la oposición de centro-derecha.
Pero los productores hacen sus cuentas y dicen que con la intervención oficial dejan de ganar un adicional del 20% por kilo de carne y un 27% por tonelada de trigo.
Se trata de millones de dólares.
Escribe Clarín que «los argentinos más pobres comen lo que el país exporta caro. También esto sucede porque funcionarios y productores no encaran el problema de fondo: siempre habrá crisis recurrentes de precios en la carne mientras el stock ganadero se encuentre congelado en el tiempo».
Es lo de siempre. *
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