En la jornada se realiza un desfile militar

Hijo de Fidel Castro espera reaparición de su padre hoy

«Todos tenemos la misma expectativa», dijo Fidel Castro Díaz-Balart, un físico nuclear de 57 años, que usa barba como su padre, aunque no es tan alto como el mandatario.

Muchos cubanos esperan que Castro, ausente de actos públicos desde hace cuatro meses por una crisis de salud, reaparezca el sábado en una revista militar en la Plaza de la Revolución por el 50 aniversario del desembarco del yate Granma.

«Fidelito», como es conocido por los cubanos, asistió a la inauguración de una muestra de pinturas del fallecido pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín en honor de los 80 años de su padre, parte de un programa que incluyó un coloquio y un recital, con la asistencia de 1.800 invitados extranjeros de 80 países.

Ante consultas de la prensa de si la familia estaba aconsejando a Castro no asistir por razones de salud, respondió: «Prefiero dejar esa pregunta en suspenso».

«Lo que sí puedo decirle es que sigue todos los actos, las intervenciones, los trabajos que se han hecho con mucho detenimiento, con mucha alegría», añadió en conversación con periodistas.

La muestra de 116 cuadros de Guayasamín, y un tributo plástico de 38 artistas cubanos, fueron inaugurados como parte de los homenajes en un acto celebrado en el Palacio de Bellas Artes, al que también asistió el cardenal Jaime Ortega.

Castro y Guayasamín «se conocieron a través del arte plástico y a través de esta manifestación se ha promovido este homenaje universal de la cultura por los 80 años del Comandante», dijo Pablo Guayasamín, hijo del pintor y presidente de la Fundación Guayasamín.

Además de los cuadros del maestro ecuatoriano, quedó inaugurado un conjunto denominado «escultura moral», en el cual trabajaron 38 artistas cubanos, 30 de los cuales participaron en la inauguración de la Capilla del Hombre en Ecuador.

Son cinco palmas, árbol nacional cubano, y también nombre del lugar -Cinco Palmas- donde se reagruparon los expedicionarios del yate Granma tras la derrota de Alegría de Pío, el 5 de diciembre de 1956, símbolo de reinicio de la lucha.

«Con esta obra pretendemos ofrecer sentido homenaje a nuestro Comandante en Jefe, creador de un sueño que ha permitido que todo el talento artístico encuentre su oportunidad en nuestro país, sin importar su procedencia social, lugar de origen, ni su raza, ni su sexo», dijo el escultor José Villa. *

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