EEUU usa su reserva para bajar el petróleo
El secretario de Energía Bill Richardson dijo ayer que «en 30 días tendremos una precisión de la situación y tocará al presidente tomar una decisión».
Las declaraciones de Richardson llegan antes de las reacciones de los mercados sobre las controvertidas decisiones de Clinton, anunciadas luego de las cotizaciones récord del petróleo.
En las condiciones actuales, el funcionario, que ignoró las polémicas internas, definió como «muy positiva» la reacción de la comunidad internacional a la decisión estadounidense.
Miembros de la organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) «entienden lo que hacemos», añadió.
La administración norteamericana anunció el viernes pasado el uso de 30 de los 571 millones de barriles depositados como reserva estratégica, en las costas del Golfo de México, desde Texas a Louisiana. El objetivo esgrimido es el de frenar la carrera del precio del petróleo que subió a 30 dólares el barril y llegó a los 37 dólares, lo que no ocurría desde la Guerra del Golfo. «Hemos reaccionado para prevenir posibles emergencias nacionales», explicó Richardson.
El noreste del país podía quedarse con poco abastecimiento, frente a una brusca caída de las temperaturas.
Las provisiones comerciales en Estados Unidos son del 19 por ciento inferior a las del año pasado en igual período y, en Nueva Inglaterra, la región del noreste, están por debajo del 65 por ciento. Richardson negó que la medida adoptada por Clinton tenga especulaciones políticas o electorales: «queremos tener la seguridad de que en este invierno los estadounidenses tenemos con qué calentarlos», explicó.
Agregó que «regular los precios, mejorar el nivel de la provisión en el mundo, estos efectos son positivos».
Resta ver si efectivamente lo serán y en qué medida. Los expertos se mantienen prudentes al momento de evaluar el impacto de la medida.
El presidente justificó su decisión con el inminente invierno, que aumentará el consumo de energía para la calefacción.
Precisamente ayer se produjeron tormentas de nieve en Wyoming, un estado del «lejano oeste» donde la estación invernal es muy dura y larga.
Precedida por un llamado del vicepresidente Al Gore, candidato demócrata en las elecciones del 7 de noviembre, la medida adoptada por Clinton fue criticada por George W. Bush, el candidato republicano: «es una mala idea», opinó.
Los demócratas replicaron acusando a Bush, que gobierna Texas y cuya familia tiene intereses petroleros, de ser más sensible a las razones de los productores de petróleo que a las preocupaciones de la gente.
Los últimos sondeos publicados, según los cuales Bush limó fuertemente en una semana la ventaja de Gore, sugieren que la acusación de oportunismo electoral contra el tándem demócrata de la Casa Blanca es compartida por los estadounidenses.
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