El violento conflicto en Irak, analizado por el presidente de EEUU y el primer ministro iraquí

Bush elogia a Maliki y se niega a fijar calendario para la retirada

Maliki «es el hombre adecuado para Irak», dijo Bush en una conferencia de prensa conjunta tras reunirse con el primer ministro iraquí en Ammán.

«Vamos a ayudarle y está en nuestro interés ayudarle por el bien de la paz», añadió Bush, tratando de minimizar así la filtración a la prensa de una nota confidencial de la Casa Blanca que duda de la capacidad de Maliki para frenar la violencia en Irak.

«Es un líder fuerte y quiere lograr un Irak libre y democrático. Lo primero que me da confianza es que quiere asumir la responsabilidad», dijo Bush, en referencia a los llamados de Maliki para que el control de la seguridad en ciertas provincias sea transferido más rápidamente a fuerzas iraquíes.

«Lo que aprecio es su actitud. En vez de decir: ‘Estados Unidos, resuelvan el problema’, tenemos un primer ministro que dice ‘No me frenen, quiero resolver el problema'», indicó Bush.

«Nos quedaremos en Irak hasta que la misión sea culminada» si el gobierno iraquí así lo solicita, aseguró no obstante Bush, aunque dijo querer que las tropas estadounidenses se retiren del país «lo más pronto posible».

El jefe de la Casa Blanca también elogió el plan del líder chiita para enfrentar la violencia, incluida la provocada por milicias chiitas.

«Recibí una respuesta satisfactoria del primer ministro sobre la necesidad de proteger vidas inocentes», sostuvo Bush cuando fue consultado sobre la ola de violencia confesional que deja decenas y hasta cientos de muertos todos los días, desde que un venerado templo chiita fue atacado en febrero pasado.

«Sobre el incumplimiento de la ley, adoptaremos una posición firme contra cualquier criminal o cualquier partido que viole la soberanía o la voluntad del Estado», prometió por su parte Maliki.

El presidente estadounidense agregó que ambos acordaron que Irak debe permanecer como un país unido.

«El primer ministro dejó claro que dividir el país en partes como algunos han sugerido no es lo que quieren los iraquíes y que cualquier partición de Irak sólo conduciría a un aumento de la violencia sectaria», declaró Bush.

«Estoy de acuerdo. A largo plazo, la seguridad en Irak requiere una reconciliación entre las diferentes comunidades étnicas y religiosas de Irak, algo que desea la abrumadora mayoría de los iraquíes», añadió.

La preocupación de Estados Unidos por el fracaso de Maliki en controlar a las milicias chiitas saltó a la vista con la difusión de un memorando confidencial escrito por el consejero de Seguridad Nacional de Bush, Stephen Hadley, y publicado el miércoles por el diario The New York Times.

El documento señalaba que «la realidad en las calles de Bagdad sugiere que Maliki ignora lo que sucede, o que sus facultades no bastan para traducir sus buenas intenciones en acciones». *

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