El triunfador amplía el bloque izquierdista que ensombrece a EEUU en América Latina

La elección de Rafael Correa como presidente de Ecuador amplió el bloque de gobiernos de izquierda en América Latina, un fenómeno que debilita aún más la influencia histórica de Estados Unidos en una región donde concentra vitales intereses económicos y militares.

Correa, de 43 años, se sumó al grupo de países con presidentes de izquierda que con diferentas matices integran su amigo el mandatario venezolano, Hugo Chávez, y los líderes de Argentina, Brasil, Bolivia, Cuba, Chile, Nicaragua y Uruguay.

De ellos, en el último año fueron elegidos el indígena boliviano Evo Morales, la chilena Michelle Bachelet y el ex guerrillero nicaragüense Daniel Ortega, mientras el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva fue reelegido y se da por descontado que Chávez lo será el domingo.

El economista, que se impuso la víspera al magnate de derecha Alvaro Noboa -representante de las políticas de Estados Unidos-, rechaza un acuerdo de libre comercio con ese país y advirtió que no prorrogará un acuerdo por el cual Washington opera la base militar de Manta, principal puesto antidrogas en el Pacífico.

Además, advirtió que renegociará los contratos petroleros con las multinacionales -a las que acusa de hacer el gran negocio a costa de Ecuador-, ni se involucrará en el Plan Colombia contra las drogas y las guerrillas de izquierda, a las que se niega a llamar terroristas como lo hacen Bogotá, la Casa Blanca y la Unión Europea.

El analista Vladimir Sierra estima que la elección de Correa lesiona el interés de Washington de hacer un contrapeso al eje Chávez-Morales -considerado el más radical de la «nueva izquierda latinoamericana»-, a través de Noboa y los presidentes de Colombia, Alvaro Uribe, y de Perú, Alan García.

«Estados Unidos contaba con crear un grupo sólido con Uribe, García y Noboa que hiciera contrapeso al eje Venezuela-Bolivia. Pero con Correa ese proyecto se ve erosionado y se le hará mucho más complicado el monitoreo y manejo de la política regional», señaló a la AFP el experto de la Universidad Católica de Quito (privada).

Correa, quien acusa a Bogotá y Lima de haber dado una «puñalada» a la Comunidad Andina de Naciones (CAN) por sus acuerdos de libre comercio con Washington- también podría sumarse al Mercosur, lo que «reduciría aún más la influencia estadounidense». añadió Sierra.

Si bien el ex ministro de Economía reivindicó en campaña su amistad con Chávez y en el discurso de victoria planteó incluso que Venezuela financie la deuda externa ecuatoriana -de 11.000 millones de dólares-, no está totalmente claro si se alineará con la postura radical de Caracas o con la más moderada de Lula.

De hecho, luego del triunfo manifestó que no es una «nueva versión» de Chávez ni de Fidel Castro, y que su interés es estrechar los vínculos con todos los países de la región, incluidos los que tienen gobiernos de derecha.

«A nivel económico va a estar más cerca de Chávez, pero en términos políticos le conviene más ser percibido como un socialdemócrata», opinó Sierra.

Aludiendo recientemente a esos matices, el jefe de la diplomacia estadounidense para América Latina, Tom Shannon, expresó que la región vive un conflicto entre izquierdas «democráticas» y «autoritarias» que sólo los ciudadanos del continente podrán resolver, sin pensar en intervenciones de su país como ocurrió en el pasado. *

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