Tras disturbios, Policía cerca el Zócalo de Oaxaca
La plaza principal de Oaxaca amaneció ayer blindada con contenedores de basura, alambres de púas y tanquetas de agua después de que el sábado se registraron fuertes choques entre policías federales y opositores del gobierno estatal que dejaron un saldo de decenas de heridos y detenidos.
Cientos de policías federales resguardaban el Zócalo (plaza principal) mientras otros patrullaban la ciudad (a 450 km al sur de la capital de México) después de los choques del sábado, los más fuertes entre simpatizantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO, izquierda), opositores del gobierno estatal, y policías desde el inicio del conflicto hace más de seis meses.
«Entre los detenidos hemos detectado personas de otras nacionalidades y en las próximas horas el ministerio público definirá su situación jurídica. El orden está regresando a Oaxaca», aseguró el gobernador Ulises Ruiz después de dar un recorrido por la ciudad, en la que han muerto 13 personas en los últimos seis meses, entre ellos un camarógrafo estadounidense.
Las tanquetas antimotines de agua fueron colocadas ayer por la policía federal en las entradas de las calles que dan al Zócalo de la ciudad, de 600.000 habitantes, mientras que los comercios permanecían cerrados, las calles semivacías y el servicio de transporte suspendido parcialmente.
El sábado la Cruz Roja atendió a «aproximadamente 43 personas» por lesiones leves y crisis de nervios y se detuvo «a entre 105 y 150″ manifestantes, dijo en conferencia el domingo la procuradora estatal, Lizbeth Caña.
La Policía Federal Preventiva, enviada por el presidente Vicente Fox a Oaxaca a finales de octubre, reportó un saldo de 10 heridos, en tanto que la APPO contabilizó por su parte una treintena de heridos, seis de ellos graves.
«La Policía nos agredió y seis de nuestros compañeros están gravemente heridos, presentan fracturas por impacto de proyectiles de gas», dijo ayer a la AFP Florentino López, miembro del Consejo General de la APPO.
El líder de la APPO Flavio Sosa llamó a sus compañeros a reorganizarse y dijo ayer a la AFP que el siguiente paso del movimiento es «organizar una nueva marcha y encontrar un nuevo sitio para instalar nuestro campamento».
Durante la refriega del sábado y después de detectar la presencia de «provocadores», los manifestantes incendiaron su propio campamento instalado en la Plaza de Santo Domingo, cercana al zócalo, la principal de la ciudad y se replegaron. La plaza fue ocupada después por la policía federal. *
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