De EEUU a Indonesia
NUNCA VI tal proliferación y diversidad de lemas antiyankis, quema de banderas, pancartas contra Bush como los que recibieron el lunes al presidente norteamericano en Bogor, cerca de Yakarta, la capital de Indonesia. Había salido de Washington con la marca ardiendo de la derrota ignominiosa de su gobierno y de su Partido Republicano en los comicios del 7 de noviembre, que llevaba la marca indeleble del rechazo a la guerra en Irak. Pasando por Singapur y por Vietnam (símbolo de la mayor derrota militar y política del imperio), culminó su gira en Indonesia, donde lo esperaban las mayores demostraciones contra su política belicista.
Stop Bush now!
Esa era la consigna de un cartel gigante, junto a otros que decían: «Bush, enemigo público Nº 1 de los musulmanes» (Indonesia es la mayor nación musulmana, que abarca 88% de la población), «Se busca, vivo o muerto», o lo presentaban como símbolo de «inhumanidad y guerra». Otros preferían enviarlo sin miramientos al infierno: «Go to hell» y «Satan bless you». Los manifestantes llevaban una profusión de muñecos y caricaturas de Bush, quien por añadidura debió soportar la sugerencia del presidente indonesio Susilo Bambang Yudhoyono de una retirada de sus tropas de Irak.
Pero todo indica que Bush está dispuesto a maniobrar precisamente en la dirección opuesta. Pasado el primer ímpetu tras la elección, por el cual el nuevo presidente de la Comisión de las Fuerzas Armadas del Senado, Carl Levin, demócrata, propició un retiro escalonado de tropas en un lapso de 4 a 6 meses, las fuerzas de la guerra pasaron a la ofensiva en varios frentes. En su propio campo, el senador John McCain, futuro aspirante a la nominación republicana, alegó que es imprescindible elevar el número de efectivos ya que mantenerlos en su nivel actual es «inmoral». El senador Lindsey Grahama subió la apuesta reclamando «una presencia abrumadora en Irak a corto plazo».
Por otra parte, se comienzan a conocer las conclusiones de dos comisiones especiales que analizan una nueva estrategia en Irak: una creada a nivel del Pentágono y el Grupo de Estudios sobre Irak copresidido por James Baker III, secretario de Estado de Bush padre, y el ex congresista demócrata Lee Hamilton.
La del Pentágono, según el Washington Post, maneja tres opciones: ir a lo grande, o sea aumentar ampliamente las tropas, ir más tiempo y por último retirarse (volver a casa). Un vocero del Pentágono, Bryan Whitman, declaró el viernes 17 que cerca de 57 mil soldados adicionales serán desplegados a comienzos del año próximo.
Más tropas a Irak
O sea que la primera concreción inmediata del plan consiste en elevar en grado apreciable los 144 mil efectivos norteamericanos en Irak, y está unida al segundo punto, aumentar su tiempo de permanencia. El punto restante, el retiro, se verá algún día. O no.
Datos complementarios confirman esta versión. Según el vocero citado, las unidades que se prevé desplegar para reforzar a las que están en el terreno incluyen una oficina central de división de ejército, cinco brigadas de combate y apoyo, y unidades de servicio de combate. En una primera instancia se enviarían 20 mil soldados más. Esto se informó cuando el nivel de respaldo a Bush por la conducción de la guerra en Irak caía a 31%, su nivel más bajo.
El Pentágono se propone además pedir al Congreso una extensión presupuestal de 127 mil millones de dólares para las operaciones en Irak y Afganistán en 2007, a agregar a los 70 mil millones ya atribuidos en el presupuesto. Esto es muy importante, porque si bien el presidente decide sobre la guerra, el Congreso tiene la facultad de negarse a financiarla. Así ocurrió al final de la guerra de Vietnam.
La Comisión Baker
Por otro lado, decíamos, está la Comisión Baker, cuyas recomendaciones habrán de incluir las siguientes medidas: una política más agresiva contra Irán y contra Siria (cuyo canciller, Wallid Muallem, acaba de visitar Bagdad); reforzar los efectivos iraquíes; mediar entre las milicias chiitas y sunnitas; y aplacar el conflicto palestino-israelí.
Sobre lo último: EEUU hace todo lo contrario, porque respalda las masacres de los palestinos perpetradas por Israel. Sobre lo tercero: si algo tienen en común chiitas y sunnitas, es el reclamo de retiro de las tropas extranjeras. Y lo primero es extraordinariamente peligroso, porque se traduce en la extensión de la guerra mediante agresiones, en connivencia con Israel, contra Irán y Siria, lo que transformaría la región en un polvorín.
En estos momentos EEUU ha perdido decididamente el control de la situación en Irak, donde secuestran incluso integrantes del gobierno y el número de muertos, un día tras otro, no baja de medio centenar. *
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