Progresismo e izquierda
Ayer iniciaron consultas entre el ARI de Elisa Carrió con el Partido Socialista, algo así como el puntapié inicial de una cabalgante de encuentros «entre los que resisten» tanto al llamado a la concertación plural que con menos ímpetu que hace meses sigue promoviendo Néstor Kirchner como a los bordados para presentar un frente opositor más cercano a la derecha que al centro.
Está en el medio la situación de la Unión Cívica Radical. El titular del Comité Nacional, Roberto Iglesias, renunció por no estar de acuerdo en colocar ya los huevos en la canasta del frente opositor detrás de la precandidatura presidencial del ex titular de economía, Roberto Lavagna.
Es casi seguro que el senador nacional de la provincia de Jujuy, Hugo Morales, será colocado en el lugar de Iglesias estos días, pero esto no acaba con los desencuentros internos. Aunque la nueva conducción ratifique por mayoría el apoyo a la posible candidatura de Lavagna (este se siega a legalizarla, acaso como una manera de medir el medio ambiente), siguen en sus trece los radicales K, que son casi todos los gobernadores nacidos en las cunas de la UCR y están los radicales R, es decir aquellos que no quieren ni ir con Kirchner ni con Lavagna que será una manera de deslizarse a los convenios con el titular de Boca Juniors, Mauricio Macri.
En esa veta radical disidente está la secretaria del Comité Nacional, Margarita Stolbizer, inclinada a sumarse a las conversaciones iniciadas por socialistas y aristas..
Son desgarros que vaya a saberse si ocurrirán. El radicalismo es para sus militantes un estilo de vida al que no se deja fácilmente. Stolbizer tiene esa pasta de vieja militante y por ahora se planta en sostener la candidatura propia del partido.
Carrió es candidata a presidente por el ARI y ha dicho, dice aún, que no negocia con nadie. El partido no la tiene en el cargo máximo porque ella quiere tener manos libres para avanzar con su proyecto basado en tres contratos: el moral, el republicano y el distributivo del ingreso, ejes que encuentran eco por caso, en el socialismo. Las reuniones Ari-socialistas, se hacen orgánicamente, y por eso Carrió no participa de las mismas. Ya hay cierto clima que los aristas respaldarán al socialista Hermes Binner como candidato a gobernador de la provincia de Santa Fe donde puede ganar.
Deberán vencer otros obstáculos. En la Capital Federal, por caso, quiere entrar a tallar en esta formación progresista y de izquierda, el diputado kirchnerista Miguel Bonasso, el diputado de la Central de Trabajadores Argentinos, Claudio Lozano y el cooperativista-banquero, Carlos Heller que está reuniendo firmas para formar el Partido Social. Heller es el titular del banco Credicop, y viejo adherente al partido Comunista. No es un disidente de esa fuerza, abre una puerta diferente para un proyecto de izquierda más amplio.
Bonasso tiene a la vez lazos de comunicación con Heller y el ex alcalde Aníbal Ibarra. Lozano y socialistas porteños conversan con el actual jefe de gobierno porteño. Jorge Telerman quien supone que puede aglutinar a todo el progresismo, parte de la izquierda y otros, para enfrentar a Mauricio Macri en este distrito. Hay un solo «problema». Por ahora Kirchner, no quiere a Telerman en la grilla. Nada es sencillo en la vida. *
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