El Ecuador de Correa
De 43 años y origen cristiano, el ex ministro podría conquistar por primera vez el poder para la izquierda desde el retorno a la democracia en Ecuador (en 1978), donde ninguno de los tres presidentes elegidos en la última década culminaron el mandato y fueron destituidos.
Simpatizante y amigo del venezolano Hugo Chávez, Correa propugna una nueva Constitución y perfila un gobierno con tintes socialistas en que el Estado se apartaría del modelo neoliberal y garantizaría educación, salud y vivienda.
Asimismo, su gobierno intervendría el mercado petrolero para asegurarse una mayor participación en las ganancias y volúmenes que comparte actualmente con las multinacionales. Ecuador es el quinto productor sudamericano de crudo.
Correa, «con poca experiencia política, tendrá que dialogar con los empresarios y aterrizar un discurso que puede generarle fuertes conflictos de gobernabilidad», dijo a la AFP el analista Hernán Reyes, sociólogo de la Universidad Andina Simón Bolívar.
Al inicio de la campaña Correa se mostró como un radical de izquierda, opuesto al libre comercio con Estados Unidos y un duro crítico de las políticas de Washington hasta el punto de llamar «torpe» al presidente George W. Bush.
Pero luego moderó el discurso anunciando que rompería con Chávez si interfiriera en su gobierno; admitiendo como una imprudencia los agravios contra Bush y asegurando que bajo su mandato las empresas extranjeras tendrían las puertas abiertas siempre que cumplan la ley.
Sin embargo, sus planteamientos contra el Tratado de Libre Comercio con Washington, «el capital especulativo», la presencia de tropas estadounidenses y la clase política tradicional continúan firmes.
«Correa se acerca a un modelo de social-democracia, con un ejercicio firme de la autoridad y eso implicará un enfrentamiento con adversarios demasiados poderosos», opinó Patricia de la Torre, directora del Observatorio Político de la Universidad Católica de Quito.
Otros observadores también prevén fuertes turbulencias en caso de que el izquierdista se imponga al millonario Alvaro Noboa -que lo tacha de «diablo comunista»- en el balotaje del domingo. *
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