Rusia ya tiene pleno control de Grozny
«El último foco de resistencia en Grozny, el distrito Zavodskoi, fue liberado.
La bandera rusa ha sido izada en un edificio oficial, de manera que se puede afirmar que la operación de liberación de Grozny terminó», se congratuló Putin en un mensaje televisado.
Las primeras bombas rusas cayeron sobre Grozny el pasado 23 de setiembre, mientras el asalto final contra la capital de la república independentista se inició el 25 de diciembre.
Desde el martes, los combatientes chechenos abandonaron la ciudad a las fuerzas federales, dejando tras ellos a 200 hombres y un terreno minado que obligó a los rusos a extremar las precauciones, y efectuar una «limpieza» de la capital que retrasó el anuncio oficial de la toma.
Por su lado, los chechenos afirmaron haber conducido bien su operación en Grozny, sufriendo pérdidas mínimas.
Ayer las autoridades chechenas indicaron que sus últimos destacamentos estaban a punto de abandonar la capital, pese al cerco ruso.
A fin de sumarse a sus companeros de armas reagrupados en el sur montanoso de Chechenia, los combatientes de Grozny establecieron, al oeste de la capital, un corredor de repliegue que transita por Aljan-Kala, Zakan-Iurt, Chaamil-Iurt, Katyr-Iurt y Achkoi-Martan, a 20 y 30 kilómetros de la capital chechena.
Esta zona, completamente rodeada por las tropas federales, que bloquearon todos los accesos, fue objeto el domingo de intensos bombardeos de la aviación y la artillería rusa, comprobó la AFP.
Los militares rusos aseguraron que sólo los combatientes chechenos, que ya fueron localizados, son el objetivo de estos ataques y no la población civil.
Grozny constituía un objetivo estratégico y simbólico tanto para las fuerzas federales rusas como para los chechenos, que recibieron la orden de su presidente, Aslan Masjadov, de resistir hasta el 23 de febrero, fecha conmemorativa de la deportación de los chechenos por Stalin en 1944. Desde el jueves, los militares rusos proclamaban su victoria en la capital chechena, un triunfo que el ministro de Defensa, Igor Sergueiev, atribuyó a «una brillante operación» que costó la vida, según él, a 1.500 combatientes rebeldes.
El mariscal Sergueiev explicó que los rebeldes cayeron en la trampa de aprovechar un corredor para salir de la ciudad que en realidad los llevó a un campo de minas donde, además, les esperaban ametralladoras y artillería, anadió.
Varios jefes militares chechenos resultaron muertos en la operación, mientras que el enemigo número uno de Moscú, Shamil Bassaiev, pisó una mina que le arrancó una pierna sin matarlo.
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