La huelga de los petroleros
La movilización ha sido en principio un suceso. El gobierno cedió ante el reclamo gremial, que exigía una rebaja en el Impuesto a las Ganancias. O la elevación del mínimo no imponible. De rebote, el cambio que debe estar en el presupuesto cuyo debate es en estos días, podrá favorecer a medio millón de trabajadores.
Todo comenzó a la madrugada del miércoles cuando un grupo de petroleros entró en el Centro de Comando de Loma de la Lata, el mayor yacimiento de gas del país en la provincia de Neuquén. Cerraron las válvulas, y de inmediato dejaron de fluir 60 millones de metros cúbicos de gas, la mitad de la demanda nacional. Luces de alarma se encendieron en los tableros del gobierno y las empresas.
Entonces, en plena madrugada casi en pijama, debieron reunirse los ministros de Trabajo, Interior, Planificación Federal y altos funcionarios para ver cómo se resolvía este conflicto que se venía venir, habida cuenta de que el reclamo es de larga data. Tan larga que a principios de año el reclamo generó una pueblada en Santa Cruz. En un confuso escenario dejó el saldo de un oficial de policía muerto. La investigación judicial aún no pudo dar con el que le dio muerte, pero en la pesquisa hubo muchas detenciones de trabajadores que, a la vez, provocaron nuevas protestas.
Neuquén, pero también en los campos petroleros de Río Negro, Chubut y Santa Cruz, se declaró la huelga reclamando la rebaja del impuesto. Son unos 18.000 empleados de empresas subcontratistas de las petroleras, sin cuyo trabajo la operación de los pozos se hace imposible. Como los ingresos pueden ser de dos mil dólares o más, las quitas por ganancias siderales, como si fueran empresarios. Es que el costo de vida en la Patagonia es mucho más alto que en el resto del país y el trabajo en los campos de extracción, muy sufrido. En las industrias hubo faltantes de fluido. Entonces el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria que fue desconocida. Una asamblea de cinco mil trabajadores del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Chubut decidió llevar el paro a 96 horas. El secretario general Mario Mansilla explicó: «Hace tres años que venimos peleando con este impuesto». Más duros fueron los gremios de Chubut y Santa Cruz.
En esta realidad, con un Néstor Kirchner casi desvelado siguiendo paso a paso lo que ocurría, la ministra de Economía, Felisa Micelli, anunció que «en las próximas horas» el gobierno enviaría al Parlamento un proyecto que modificará un artículo de la ley de ampliación del Presupuesto 2006, lo que eximirá del pago de ganancias los montos que estos trabajadores perciben en concepto de «horas de traslado» y «comida». Pero lo más urgente, la provisión básica de gas, ya había empezado a normalizarse, con lo que los petroleros y los funcionarios que habían empezado a cruzar llamadas a las 2 de la mañana empezaban a relajarse. A esa hora, los seis detenidos en el enfrentamiento frente a una planta de Repsol en Plaza Huincul, Neuquén, eran liberados. Con el principio de acuerdo que el Parlamento elevará el mínimo no imponible y no permitirá deducciones de otros ingresos extras, los trabajadores reanudaron sus faenas. *
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