Desde la izquierda más liberal hasta un centrismo próximo al conservadurismo

Demócratas controlan el Congreso, pero divididos

La próxima presidente de la Cámara de representantes Nancy Pelosi, designada por unanimidad de su bancada como la primera mujer en ocupar el tercer cargo más importante en el país, tendrá un antiguo rival como número dos, al resultar Steny Hoyer electo para ese puesto.

Hoyer, de 67 años, ganó con facilidad (149 votos contra 86) una elección con voto secreto que lo enfrentaba con un hombre cercano a Pelosi, Jack Murtha, de 74 años, uno de los críticos más virulentos de la guerra en Irak que reclama desde hace un año que se inicie de inmediato el retiro de las tropas estadounidenses.

A la salida de la reunión en la que se repartieron estos puestos, varias caras crispadas reflejaban lo agrio de la campaña para el puesto de jefe de la mayoría.

«Tuvimos nuestros debates, nuestros desacuerdos, pero ahora está terminado», opinó Pelosi, después de rendir un homenaje al vencido, al que había apoyado públicamente.

Hoyer era desde 2002 el número dos del bloque demócrata, al lado de Pelosi. «Nancy y yo trabajamos juntos desde hace cuatro años, de forma cercana y unida, y (..) a este equipo victorioso le han pedido (los parlamentarios) continuar su trabajo», afirmó, proclamando su lealtad hacia la futura presidenta de la cámara.

La elección de Hoyer podría reflejar la preocupación de los demócratas de alejar toda sospecha de corrupción, pues Murtha fue calificado como «uno de los parlamentarios más inmorales» por una organización independiente, CREW (Ciudadanos para la responsabilidad y la ética en Washington).

La impopularidad de la guerra en Irak y la denuncia de un clima de corrupción en torno a la mayoría saliente son considerados los principales factores de la victoria electoral demócrata, que terminó el 7 de noviembre con 12 años de dominación del partido republicano del presidente George W. Bush.

La campaña para decidir entre Hoyer y Murtha mostró con toda claridad las divisiones profundas de un grupo parlamentario que representa un amplio abanico posiciones políticas, desde la izquierda más liberal hasta un centrismo próximo del conservadurismo.

La salida de esta batalla podría debilitar políticamente a Pelosi, que según varios analistas dio un paso en falso al apoyar al ex marine.

El martes por la tarde todavía Murtha se mostró confiado sobre sus posibilidades de llegar a ser el número dos de la cámara, considerando que su denuncia de la guerra bastaba para lograrlo.

«Sería la voz más fuerte sobre el tema que fue más importante durante la campaña electoral», dijo a la cadena de televisión MSNBC, reprochándole a Hoyer no haber presentado nunca un pedido para un retiro inmediato de tropas.

Murtha sufrió las consecuencias de haber sido vinculado en 1980 en el caso más importante de corrupción jamás conocido en el Congreso, y de haber indicado claramente que la reforma de las prácticas éticas de la cámara no debía ser una prioridad legislativa.

Por su parte, Hoyer puso al mal tiempo buena cara sabiendo el domingo que Pelosi apoyaría públicamente a su rival. «Respeto su decisión, ya que son muy cercanos», dijo.

El equipo dirigente escogido por los congresistas demócratas oficialmente asumirán sus funciones en enero, cuando el nuevo Congreso inicie sus labores. *

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