Hamas: la paz es una mala palabra
Finalmente la organización palestina islámica Hamas parece haberse puesto de acuerdo con Al Fatah para formar un gobierno palestino de coalición. El nuevo primer ministro sería el ex rector de la Universidad Islámica de Gaza, Mohamed Shubair y ya se habría hablado de la división de las carteras ministeriales. ¿Significa esto que los palestinos han aceptado las condiciones de los Estados Unidos y Europa de reconocer a Israel, renunciar a la violencia y aceptar los tratados firmados hasta ahora por la Autoridad Palestina? No, de ninguna manera. La organización islámica sigue empecinada en mantener su particular concepto de normalidad en las relaciones con el «enemigo sionista». Los disparos de cohetes Kassam (los mismos que llevaron a Israel a lanzar su reciente ofensiva en Gaza) continúan y mataron a una mujer de 57 años en Sdeirot y hirieron gravemente a un joven guardaespaldas de 24 años del ministro de Defensa Amir Peretz, quien perdió ambas piernas en el ataque. Como en otras ocasiones, las organizaciones Jihad Islámica y Hamas se disputaron la autoría de los ataques.
Recientemente el Fondo Monetario Internacional publicó un patético informe sobre la economía palestina. Según la FMI el gobierno palestino sólo pudo pagar a los funcionarios un 40% de sus sueldos, pese a lo cual añadió 5.400 funcionarios a su plantilla, mayoritariamente en las fuerzas de seguridad. Pero todo indica que por más que el pueblo pueda pasar hambre, no falta dinero para armas. La detección en la frontera egipcia de un importante político de Hamas, Mushir al Masri, con dos millones de euros, sugiere que pese a todo, a la organización islámica no le faltan fuentes de financiación. Por lo demás, no es la primera vez que un político islamista se aparece en la frontera con grandes sumas de dinero. En junio, el ministro de Relaciones Exteriores, Mahmud al-Zahar trajo 20 millones de euros en doce portafolios.
El periodista israelí Ehud Yaari, considerado uno de los mejor informados en cuestiones árabes de Israel, describe la situación en Gaza en un artículo en el semanario en inglés » Jerusalem Report» en términos muy pesimistas. Los palestinos habrían contrabandeado unas 20 toneladas de explosivos a la Franja de Gaza (según un informe del jefe de los servicios secretos israelíes, Yuval Diskin a la Comisión de Defensa del Parlamento israelí serían 30). Además Hamas habría logrado traer miles de lanzadores de granadas y grandes cantidades de rifles, pistolas y granadas. Hamas dispondría también de varios lanzadores de cohetes Katyusha como los utilizados por Hizballa en la reciente guerra del Líbano y misiles antitanques Koronet, de origen ruso. Asimismo Hamas estaría abocado a una febril operación de construcción de túneles para facilitar ataques terroristas contra Israel.
Por lo demás, Hamas emprendió en los últimos días una ofensiva de declaraciones para poner en claro que la paz no está en sus planes. El vocero de Hamas Fawzi Barhum dijo: «Rechazamos la solución de dos estados. Esto significaría el reconocimiento de Israel y no estamos dispuestos a esto. Hemos dicho en términos muy claros que Hamas no participará en un gobierno que reconozca a Israel. Esta posición no va a cambiar. No vamos a aceptar una solución de dos estados ni a Israel.»
El ministro de Relaciones Exteriores de Hamas, Mahmud al Zahar fue igualmente categórico en una convención de Hamas reunida el 20 de octubre en Khan Yunis : «Israel es una entidad malvada que ha sido injertada en nuestro suelo y carece de legitimidad histórica, cultural o religiosa. No podemos normalizar nuestras relaciones con esta entidad. La historia de la región ha probado repetidamente que la ocupación es algo temporario. Hacia miles de años esta tierra fue ocupada por los romanos. Los persas, los cruzados y los ingleses vinieron y se fueron. Los sionistas vinieron y deberán irse. Decimos no al reconocimiento de Israel, sea cual sea el precio que tengamos que pagar por nuestro rechazo.»
Igualmente terminante fue el jefe del Departamento Político de Hamas, Musa Abu Marzuq, cuya sede está en Siria : «Hamas tiene serias reservas respecto a la iniciativa árabe que implica la aceptación de dos estados, Palestina e Israel. Hamas la rechaza porque significa el reconocimiento de Israel.»
Obviamente la actitud intransigente de Hamas desalienta las posiciones aperturistas en Jerusalén. El retiro unilateral de Gaza el año pasado que fue visto por los sectores pragmáticos y por la izquierda israelí como una oportunidad para que los palestinos demuestren su capacidad y su deseo genuino de crear un estado normal preocupado por el bienestar de sus habitantes, demostró ser un fiasco. Decididamente a los líderes islamistas palestinos lo que les interesa es el martirio, la jihad, la muerte de los infieles, pero no un futuro de paz y de prosperidad para su pueblo. *
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