EEUU minimiza la influencia del presidente Chávez
El número dos del departamento de Estado comparó positivamente, en una conferencia, la situación actual en América Latina con los pronósticos de hace un año, que auguraban una progresión del «populismo de izquierda en la región» durante un intenso año electoral.
«Con la excepción de la elección de Daniel Ortega la pasada semana, los comicios dan una imagen muy diferente, por no decir una tendencia diferente», añadió, en las primeras declaraciones públicas sobre América Latina de un alto funcionario estadounidense desde el triunfo de el presidente sandinista en Nicaragua.
Burns se declaró convencido de que la mayoría de los países optaron por otra vía que la de Chávez y citó los ejemplos de México, Costa Rica, Panamá, Perú y quizás Ecuador, donde se celebra la segunda vuelta el domingo, Colombia, Brasil y Chile, (donde) fueron elegidos gobiernos responsables de centroizquierda (…) o centroderecha».
«Lo que une a esos gobiernos con Estados Unidos es la agenda de las últimas décadas: la democratización de América Latina, el libre mercado, un sector privado que produzca empleos e inversiones, libre comercio entre Estados Unidos y esos países», añadió.
«La agenda del gobierno electo de México, del presidente Uribe en Colombia, de Lula en Brasil, es de aumentar el comercio, las inversiones (…) y tener un continente que esté unido con Estados Unidos y no separado de Estados Unidos», añadió.
Como ejemplo de la pérdida de influencia de Venezuela, el adjunto de Condoleezza Rice recordó «la derrota» de la candidatura de Caracas a un escaño de miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, aunque sin recordar que Guatemala, que tenía el apoyo de Washington, tampoco lo consiguió.
Burns atribuyó el fracaso de Venezuela al polémico discurso de Chávez en la Asamblea General de la ONU en septiembre, cuando tachó de «diablo», «tirano» y «mentiroso» al presidente estadounidense, George W. Bush.
«El discurso que hizo en Nueva York tuvo un efecto negativo para él», explicó. «La gente lo vio entonces como es, o sea una persona que divide, que lanza pequeñas bombas retóricas en una sala», sostuvo Burns, quien efectuó una visita a Bogotá el pasado 20 de octubre.
El diplomático estadounidense, cuyo gobierno mantiene a menudo duros cruces de acusaciones con Chávez, tendió sorpresivamente la mano a uno de los mayores aliados de Caracas en la región: el presidente boliviano, Evo Morales, quien asumió el poder en enero pasado.
«Esperemos que el presidente boliviano, Morales, a pesar de que tuvieron lugar allá unas nacionalizaciones que nos decepcionaron, tenga un enfoque más integrador, que vuelva a la corriente dominante de América Latina», afirmó el actual número dos del Departamento de Estado en una conferencia.
Las declaraciones de Burns coincidieron con la ofensiva lanzada por los países andinos (Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia) para lograr la prolongación de la ley de preferencias arancelarias andinas y lucha antidrogas (ATPDEA). *
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