A favor o contra Milosevic
Los casi 7,8 millones de electores de Serbia, Montenegro y Kosovo optarán entre el presidente saliente y su principal contendor, Vojislav Kostunica, líder de la Oposición Democrática de Serbia (DOS), que reagrupa a 18 partidos políticos.
Para Milosevic, los comicios son una suerte de «referéndum sobre la libertad».
El domingo «se decidirá si seguimos viviendo como Estado y pueblo libres o si vamos a compartir el destino colonial de los países sometidos del mundo», recordó el miércoles en Belgrado, en la convención de su movimiento, el Partido Socialista (SPS).
Muy crítico de Occidente durante toda su campaña, Milosevic repitió en varias ocasiones que, según él, Estados Unidos y los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) consideraban a los opositores en Yugoslavia sólo como «instrumentos» tendientes a derrocar al poder y asegurar, en el futuro, el control político y económico del país.
Milosevic explotó a fondo el impacto sicológico, muy presente aún, de los mortíferos bombardeos de la OTAN en 1999 y de las sanciones occidentales, en vigor desde 1992, que afectan duramente la vida cotidiana de la población y paralizan el desarrollo del país.
Para Kostunica, las elecciones del domingo entran también en el marco de un combate por la libertad, pero esta vez no contra Occidente, sino contra el régimen de Milosevic.
La Unión Europea y Estados Unidos hicieron saber que levantarán las sanciones contra Yugoslavia si la oposición gana las elecciones del domingo, una medida destinada a incitar al electorado a sacarse de encima a Milosevic.
Según todos los sondeos dados a conocer en las últimas semanas, Kostunica tiene todas las posibilidades de superar a Milosevic en la presidencial, con 6 o 7 puntos de ventaja.
En defitiva, todo dependerá del índice de participación.
Si es elevado, la oposición estima que ganará, destacando que será difícil a los fieles de Milosevic «robar millones de sufragios».
La DOS afirma estar en condiciones de ejercer un control en la casi totalidad de las casi 10.000 oficinas de votación. Por otra parte, 210 observadores extranjeros deben ser desplegados en todo el país. La oposición invitó a sus simpatizantes a reunirse desde el cierre del escrutinio en el centro de las grandes ciudades para seguir minuto a minuto los resultados de los comicios que les serán comunicados.
Esta disposición fue inmediatamente denunciada por uno de los integrantes de la actual coalición dirigente, la Izquierda Yugoslava (JUL), como una tentativa tendiente a lograr la victoria mediante presiones.
Al tiempo que aseguraba que el ejército se inclinaría frente a la eventual victoria de Kostunica, el jefe del Estado mayor, el general Nebojsa Pavkovic, advirtió que no permitiría «que la calle tomase el poder».
Los electores deben también renovar los 178 cargos de las dos cámaras del Parlamento federal y los puestos de concejales municipales de Serbia.
Los dirigentes de Montenegro (el otro componente de la RFY junto a Serbia), hostiles a la política de Belgrado, decidieron boicotear las elecciones, pero sin prohibir su desarrollo en el territorio.
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