Irán instalará 60.000 centrifugadoras
El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, anunció desafiante el martes ante la prensa que el objetivo final de Irán es instalar 60.000 centrifugadoras con el fin de producir combustible nuclear para las centrales nucleares civiles.
A pesar de la amenaza de sanciones de la ONU que se cierne sobre Teherán por su negativa a suspender el enriquecimiento de uranio, Ahmadinejad afirmó que el objetivo a largo plazo de Irán es instalar 60.000 centrifugadoras para llevar a cabo este proceso.
Irán ha anunciado que prepara la instalación de 3.000 centrifugadoras en marzo de 2007, lo que ya supone un enorme paso adelante respecto a las dos cascadas de 164 centrifugadoras cada una que actualmente tiene en la planta de Natanz para enriquecer uranio a escala científica.
«Queremos producir combustible (nuclear), es necesario entonces llegar hasta 60.000 centrifugadoras, estamos al comienzo del camino», declaró Ahmadinejad en una conferencia de prensa.
Los comentarios del presidente reafirmaron la postura de Irán, que insiste en producir su propio combustible nuclear en suelo iraní y en no renunciar a su derecho a enriquecer uranio, mientras que occidente teme que el enriquecimiento derive en la fabricación de bombas atómicas.
El anuncio del presidente iraní tiene lugar cuando las potencias occidentales intentan alcanzar un acuerdo sobre un borrador de resolución de la ONU que impondría a Irán sanciones por su negativa a suspender el enriquecimiento de uranio.
El proceso se lleva a cabo en líneas de centrifugadoras denominadas cascadas y sirve para obtener el combustible que utilizan los reactores nucleares de uso civil, pero el uranio enriquecido en mayor proporción puede también utilizarse para fabricar bombas nucleares.
La construcción de decenas de miles de centrifugadoras elevaría el programa nuclear iraní de su actual nivel de investigación a un umbral a partir del cual podría producir combustible nuclear a escala industrial.
Las potencias occidentales pretendían que Irán suspendiese el enriquecimiento antes de entablar negociaciones sobre su programa nuclear, pero Irán rechazó en repetidas ocasiones esta petición.
«La cuestión de la suspensión ya ha sido superada», afirmó Ahmadinejad.
El presidente iraní mostró tranquilidad frente a la posibilidad de que se impongan sanciones: «Si (los occidentales) imponen sanciones, se pondrá en marcha un nuevo orden financiero».
Estados Unidos acusa a Irán de intentar obtener armas nucleares, aunque Teherán insiste en que su programa nuclear sólo tiene la finalidad de generar energía.
Ahmadinejad confió ante la prensa que próximamente enviará un mensaje personal al pueblo estadounidense, en el que expondrá «los puntos de vista de la nación iraní, ya que muchos estadounidenses me los han preguntado».
El presidente iraní ha convertido ya las misivas en parte de su estilo, al haber enviado cartas al presidente estadounidense, George W. Bush, o a la canciller alemana, Angela Merkel, aunque ambas fueron recibidas con frialdad.
«Las grandes potencias han intentado impedir que nuestro pueblo ejerza sus derechos en materia nuclear», añadió Ahmadinejad. *
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